10 de noviembre de 2019
10.11.2019
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"Que se pongan de acuerdo"

La Opinión pasa la mañana en dos colegios de La Palma-Palmilla y la Carretera de Cádiz, para constatar el cansancio de los electores, que reclaman casi al unísono que los políticos dialoguen para formar un gobierno sin más dilaciones

10.11.2019 | 16:09
Un vecino deposita el voto en el Centro de Servicios Sociales de La Palma-Palmilla.

No es ninguna broma, la inoperancia de nuestros políticos nos cuesta el domingo 10 de noviembre cerca de 140 millones de euros, el coste de repetir elecciones generales el mismo año, tras la cita de abril. Por eso, más que la consabida 'fiesta de la Democracia', el domingo electoral es la jornada en la que casi todos los votantes consultados por La Opinión, quieren hacer reflexionar a los futuros diputados nacionales con esta reclamación de urgencia: «Que se pongan de acuerdo».

Sin duda es la frase más repetida, tanto entre los que acuden al Centro de Servicios Sociales del Distrito de La Palma-Palmilla como entre los que votan en el Colegio Nuestra Señora de La Luz, en la barriada de La Luz de la Carretera de Cádiz, los dos colegios en los que este diario pasó la mañana.

A las 9 y un minuto abrió el colegio de La Palma-Palmilla, con algunas bajas en el elenco de las mesas: 9 personas de 27 tuvieron que se sustituidas por los suplentes por incomparecencia.

Uno de los suplentes convertido en 'titular' es Carlos Navarro, que ejerce de vocal de mesa. Carlos trabaja en una fábrica de hielo y se consuela ante el trabajo electoral del domingo con que «por lo menos mañana no voy a trabajar, ya que hoy voy a echar el día».

Cerca posan para una foto conjunta Margot Jurado y Antonio Jiménez, apoderados del PSOE y el PP, respectivamente. El representante del PP sólo pide «que lleguemos al acuerdo que sea, pero que no haya más elecciones», mientras que la socialista reclama «un acuerdo que sea bueno para España en general».

Por cierto que el primero en votar es José Martín, conserje del centro, que piensa, emulando al exalcalde de Jerez, que la situación política «es un cachondeo».


«Los tiques de Vox»


A su lado pasa José Antonio, que pregunta dónde están «los tiques de Vox». José Antonio, un albañil de 32 años, comenta que el mes que viene ya no tendrá trabajo y echa en cara al presidente en funciones Pedro Sánchez, «todo el dinero que se ha gastado para sacar a Franco».

Al colegio entra el dirigente vecinal Francisco Aguado, apoderado de Unidas Podemos. «Estas son mis décimas elecciones, al principio con IU y ahora con UP», explica. Francisco lo tiene muy claro: «Que haya cohesión y voluntad de acuerdos y sobre todo, acuerdos en aspectos sociales».

La casualidad ha querido que Juan José, de 31 años, coincida en el colegio electoral con su padre, Juan, de 74, algo bastante inusual. «Mi turno es siempre más tarde porque trabajo en logística, pero he escuchado su nombre y nos hemos hecho una foto», explica el hijo.

Los dos aclaran que votan a partidos distintos pero coinciden en que los políticos «tienen que ser más honrados y no robar», dice Juan José, mientra que Juan les recuerda que trabajan «para mejorar el país».

Como apoderada del PSOE, la concejala socialista Lorena Doña entra a comprobar que todo marche bien. La política malagueña, vecina del distrito, es consciente del hastío del electorado, pero también apunta a que «hace una semanas la gente estaba más cansada, pero en estos últimos días vemos que está deseosa de votar...y de que haya un acuerdo».

Ganas, desde luego, tiene Dolores Pérez, que a sus 96 años, acompañada por un vecino, se ha acercado a depositar las papeletas. Dolores, con la sonrisa por bandera deja este deseo: «Que gane quien Dios quiera pero que haya trabajo para todos» .

Al pintor malagueño Marcos Cañada, de 48 años, le ha tocado presidir una de las mesas y se lo toma con buen humor, aunque también tiene un deseo. ¿No lo adivinan?: «A ver si se esta gente se pone de acuerdo y no volvemos a votar en generales hasta dentro de cuatro años».

En algunos colegios electorales, a propósito, suele acudir quien no ve necesario cambiar de aspecto, de ahí que uno dude si va a votar o a desayunar en casa, porque va en bata y zapatillas. También en esta mañana electoral una mujer acude con este cómodo conjunto. Y no falta, claro, la familia que enseña a los hijos la tradición democrática.

Es lo que ha hecho Susana con sus hijos Marina y Adrián, de 8 años. Por eso, los niños confiesan al periodista que ya tienen ganas de votar. En principio, deberán esperar una década. Paciencia.

Y vota, «con coherencia, porque no tengo carné de ninguna clase», Victoriano Cuenca, a punto de cumplir 65, y que informa de que lo hará por Vox. Con baja permanente por artrosis desde hace años después de trabajar por media España, Victoriano lamenta que «tanto la izquierda como la derecha han tenido la oportunidad de ponerse de acuerdo y no han querido».

Con sorna, Antonio Rodríguez, de 83 años, introduce el sobre naranja del Senado al tiempo que pregunta cuál es el sobre «limón». La procesión, sin embargo, va por dentro, por eso Antonio aparca la sonrisa para pedir «un piso en planta baja», porque vive en una casa en propiedad en una cuarta planta sin ascensor, «y tengo a mi mujer inválida, sin poder salir nada más que al hospital desde hace unos cinco años».

Antonio, que ha sido descargador de camiones y que en la infancia cuidó cerdos en Álora, cuenta que debe bañar y cambiar a su mujer y encargarse de llevar la casa. Su problema sí que no puede esperar.


En La Luz


Más de 2.500 personas tienen derecho a voto en el Colegio Nuestra Señora de La Luz, en el barrio de La Luz. A los dos apoderados de Vox, Alejandro Suárez y Natalia Castro, les llama la atención el flujo constante de votantes, lo que contradice los augurios de baja participación, al menos en el tramo de la mañana.

Ambos prefieren no salir en la foto, por lo que consideran fuertes prejuicios contra su partido. «Yo nací después de Franco, no lo he conocido», apunta Natalia, mientras que Alejandro confiesa que Franco le importa «bien poco, y tengo amigos de Vox que lo odian».

A pocos metros, tanto Paloma como Estela del Carmen, primas de 7 años, introducen sendas papeletas al Congreso y el Senado de Esther, su tía y madre, respectivamente. «En el Colegio Cervantes las dos les han enseñado votar», comenta Esther.

También entran a votar en familia Jesús Ríos y Mari Paz Moreno, una pareja de vecinos de La Luz que además de estar acompañados por sus dos hijos, acuden con su perra Bimba.

Jesús Ríos lanza un mensaje directo a los políticos: «Que se pongan de acuerdo y dejen de gastarse el dinero de los contribuyentes», mientras que Mari Paz confiesa que vota, «en lugar de con ilusión con incertidumbre, porque no sabemos si de estas elecciones saldrá un acuerdo o no».

Otro elector con un mensaje meridiano es Joaquín Márquez, que explica que ha votado en todas las citas electorales desde 1977 pero avisa que «si no llegan a un acuerdo, ya me planto y no iré a votar si hay terceras elecciones generales».

Don Joaquín pide a los futuros diputados «que se preocupen por servir a los españoles y defender la convivencia».

La pregunta del millón es si nuestros políticos captarán el mensaje o continuarán alejados de la sociedad a la que sirven.

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