03 de marzo de 2010
03.03.2010

Tormenta imperfecta sobre la prensa

Predecir la muerte del periodismo en papel, el nuevo deporte

03.03.2010 | 06:00
Ejemplares de periódicos apilados en un montón.

Al mismo tiempo que la borrasca meteorológica anunciada el pasado fin de semana con desiguales resultados, ´Informe Semanal´, de RTVE, eligió el título ´La tormenta de papel´ para un programa tan vacuo como extemporáneo dedicado a debatir sobre el fin de los periódicos. Los directores de los tres principales diarios del país aprovecharon, dos de ellos para vender su enésima transformación tecnológica, y el tercero para lamentarse de la crisis del papel y de la publicidad y dejar constancia de tres o cuatro solemnes obviedades. En cierta medida y como se suele decir tirando piedras sobre su propio tejado. Otros, el director del gratuito líder y el del digital con mayor número de entradas, intentaron vender su producto destacando las posibilidades que internet brinda a los anunciantes pero sin ofrecer una alternativa seria al viejo modelo. Unos tiernos alumnos de Bachillerato se refirieron a lo ´guay´ que es leer las noticias en la Red. Otra alumna, de la Facultad de Ciencias de la Información, se felicitó por las ventajas que brindan las nuevas tecnologías. "Así puedo trabajar en un blog. No a todo el mundo se le da bien escribir en un periódico", dijo sin inmutarse ante las cámaras.
Se viene hablando del fin de los periódicos desde el inicio de la actual crisis económica: la caída de la venta del papel, en muchos casos; los recortes en la publicidad, etcétera. El mal llamado periodismo tradicional no ha dejado de ser noticia interesada para otro que intenta cubrir su puesto sin preocuparse por un momento de aplicar el mejor método de la vieja escuela, porque efectivamente no a todo el mundo se le da bien escribir en un periódico, como no todo el mundo sabe ni tiene los suficientes recursos para hacer un trasplante de riñón o una ortodoncia.
´Informe Semanal´ ha ofrecido una visión algo a destiempo sobre el supuesto fin de la prensa cuando ya casi nadie duda en aplazar el funeral y Arianna Huffington, la propia editora del único periódico digital verdaderamente rentable, el ´Huffington Post´, ha reconocido en Los Ángeles la equivocación de lanzar un réquiem por los periódicos. Huffington se manifestó a favor de un periodismo híbrido: "Los viejos medios están abrazando ya los métodos de los nuevos: la interactividad y la inmediatez. Los nuevos medios, por nuestra parte, adaptamos las mejores prácticas de la vieja escuela, como el rigor, el equilibrio y el periodismo de información". Añadió: "La pregunta no es ya cómo salvar los periódicos, sino cómo salvar y fortalecer el periodismo".
Y probablemente así sea. No se trata sólo ya de mantener el entrañable soporte de papel por el que las naciones se han hablado a sí mismas durante décadas, el relato polifónico de un pueblo entero, que hace no demasiado escribía Gustavo Martín Garzo, sino de ser conscientes de que las sociedades libres y democráticas no se sustentan gracias a la información, la investigación de la noticia o la influencia en la opinión pública de un mensaje a través de Facebook o Twitter, o de un blog trufado de ´periodismo ciudadano´, por bueno que sea el blog y buenas la intenciones. No sé los lectores, pero yo no me imagino el Watergate desvelado desde Twitter por un par de voluntarios de las redes sociales.
En este país han fracasado los últimos intentos de hacer periódicos de pago digitales rigurosos, con la capacidad informativa de los que emergen de las grandes redacciones de siempre. Es evidente que el tráfico informativo que genera Internet es grande, pero muy poco el dinero disponible para pagar esa información. La excepción es Estados Unidos, donde el seguimiento on line es superior, y el ´Huffington Post´, que ha cerrado el año con ingresos estimados entre los 12 y 16 millones de dólares y se ha permitido el lujo de ampliar la plantilla de 49 a 89 redactores, teniendo en cuenta que sólo 11 de ellos son periodistas que se dedican a los contenidos informativos, el resto está para cortar y pegar. James Rainey, especialista en medios de comunicación de ´Los Ángeles Times´, escribió no hace mucho que los sueldos de los empleados del ´Huffington´ no pueden compararse con los de la prensa tradicional y que la web del famoso digital se beneficia del trabajo de voluntarios.
Los editores españoles coinciden también en que el réquiem por la prensa es prematuro. En su ´libro blanco´ de 2010 señalan que la crisis está tocando fondo. La estabilidad en la difusión en algunas cabeceras permite el optimismo, aunque llevará un tiempo recuperar las cifras de publicidad. En los mercados maduros donde las ventas están en declive, la penetración de los periódicos sigue siendo importante. Muchos países europeos continúan llegando a más del 70 por ciento de la población adulta con periódicos impresos. En Japón, esa cifra alcanza el 91 por ciento. En América del Norte, el 50 por ciento. "Predecir la muerte de los periódicos parece haberse convertido en un nuevo deporte", dijo no hace mucho Gavin O´Reilly, presidente de la Asociación Mundial de Periódicos y director general de Independent News and Media. Un nuevo deporte que en ocasiones y de forma incomprensible practican los propios directivos de prensa que, de manera ociosa, se ocupan de certificar la defunción del viejo soporte sin saber muy bien lo que hay por delante.
La "tormenta de papel" del programa ´Informe Semanal´ queda algo lejos de la tormenta perfecta, como lo estuvo la borrasca que enunciativamente la inspiró. En cualquier caso, no fue precisamente una tormenta de ideas.

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