08 de marzo de 2012
08.03.2012
Economía

Guindos ratifica un nuevo año de ostracismo para la obra pública

La licitación baja en Málaga un 80% desde 2007 y el sector constructor alerta del gran impacto en el empleo

08.03.2012 | 06:00
Una estación del Cercanías en Málaga, que enlaza con Fuengirola.

El anuncio realizado ayer por el Gobierno de que en este 2012 se recortará hasta en un 40% la inversión pública ha terminado por enterrar las esperanzas de los que pensaban una posible reactivación de las obras de infraestructuras, un elemento crucial en Málaga para sacar al sector de la construcción de su actual atonía. El ministro de Economía, Luis de Guindos, señaló en el Congreso que la herencia dejada por el anterior Ejecutivo les obligará a realizar este año el «mayor esfuerzo de reforma y ajuste presupuestario que ha tenido que llevar a cabo un Gobierno desde el inicio de la Transición».

Los tijeretazos en los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) amenazan así con reducir aún más, entre otros apartados, la inversión de obra pública, que en la provincia malagueña ha caído con la crisis un 80%. Los datos son rotundos: en 2007, Málaga registró licitaciones de obras por valor de 1.469 millones de euros para obras magnas como el AVE, la ampliación del aeropuerto o el desarrollo de las excavaciones del metro. La finalización de las actuaciones más emblemáticas y el estallido de la crisis ha propiciado que Fomento no haya planificado un relevo de nuevos proyectos, con lo que las cifras de obras sacadas a concurso han ido bajando drásticamente hasta culminar en 2011 con unos discretísimos 290 millones y una bajada sólo en el último ejercicio del 56%.

Y 2012, a la vista del plan de austeridad del Gobierno, promete ser aún peor. De hecho, los datos de enero y febrero ya reflejan una brutal caída del 81% respecto al mismo periodo del año anterior, con sólo 7,7 millones de euros licitados, aunque bien es cierto que los PGE aún no están elaborados Haciendo la proyección para el conjunto del ejercicio, al actual ritmo dejaría un global de sólo 46,2 millones de euros, es decir 32 veces menos que el volumen que Málaga manejaba antes de la crisis, según los datos de la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP).

El asunto va más allá de los fríos datos de inversión, y afecta de lleno a un sector que, con la crisis, se ha convertido en una auténtica fábrica de parados. La construcción llegó a dar empleo a más de 100.000 trabajadores en Málaga durante los picos de actividad del boom económico, pero ahora emplea a menos de 55.000 trabajadores y mantiene un paro por encima de las 44.600 personas. Los empresarios del sector siempre han manejado una cuenta que dice que por cada 1.000 millones de euros en obra pública que se invierten en Málaga se generan hasta 30.000 empleos directos ligados a esas actuaciones. Esa regla de oro, que ya se rompió en 2010 y 2011, parece imposible de cumplir a corto y medio plazo.

Lo peor es que la caída libre de la obra pública coinciden en el tiempo con el parón casi absoluto de la edificación de viviendas, lo que hace presagiar que en los próximos meses podrían seguir siendo expulsados trabajadores del sector, a medida que obras o promociones van siendo acabadas.

Quejas del sector y del PSOE. La gerente de la ACP, Violeta Aragón, lamentó ayer mismo el anuncio del Gobierno, y recordó que «sólo con recortes no nos vamos a levantar». Aragón manifestó el apoyo del sector a la política de austeridad del Ejecutivo, pero criticó que en este sentido no se sepa ver la distinción entre «gasto» e «inversión productiva».

«La construcción es uno de los pocos sectores que hoy podría tirar del empleo pero la obra pública está muy parada», comentó la responsable de la ACP, que citó como única obra de envergadura a la vista la del anillo ferroviario de Antequera, un proyecto impulsado por el anterior Gobierno y que todavía no está ni asegurado.

La Cámara de Comercio es otra de las instituciones que viene reclamando un aumento de las inversiones en infraestructuras. Su vicepresidente, Juan Cobalea, recuerda la necesidad de obras claves y que son una asignatura pendiente desde hace años tales como el tren litoral, para mejorar la movilidad interna, y, el saneamiento integral.

Las palabras de Guindos también fueron mal recibidas por la oposición. El secretario general del PSOE malagueño, Miguel Ángel Heredia, aseguró que el recorte anunciado por el ministro «dejará a la provincia de Málaga en niveles de inversión pública de hace más de una década».

«Con las cifras que maneja el PP, Málaga volverá a la Edad de Piedra del desarrollo económico. Éste es el cambio que nos vendió el PP. Regresamos a los tiempos en que los PGE quedaban lejos de los 500 millones de euros. A años luz de los que han presentado los gobiernos socialistas que en algunos casos han alcanzado los mil millones y que han permitido que Málaga hoy sea una provincia competitiva y tierra de oportunidades», dijo.

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