10 de diciembre de 2018
10.12.2018
Sucesos

"Si no es por ellos, el conductor habría muerto carbonizado"

Relato de cómo dos jóvenes malagueños salvaron la vida del camionero accidentado el domingo por la mañana en la A-7

10.12.2018 | 13:32
Imagen del camión tras la explosión.

Manuel se dirigía a Antequera para asistir al funeral de un familiar cuando se llevó uno de los sustos de su vida. Sobre las 7.30 horas de ayer domingo, saliendo de la A-7 por el carril del túnel de San José que enlaza con la A-45, se topó con un camión volcado en el arcén izquierdo con un incendio incipiente en la zona baja de la cabina. Todavía era de noche, pero pudo ver en el lado derecho de la calzada tres coches parados, entre ellos el Toyota azul en el que minutos antes había visto marchar a su hijo Sergio Torres y su amigo Juan Ramos Naveiro, de 19 y 28 años, respectivamente, ambos alumnos de primer año en la Academia Militar de Suboficiales de Tremp (Lérida). Juan, cuya familia vive en El Palo, acababa de recoger a su compañero en la avenida Pintor Joaquín Sorolla para dirigirse a Granada a por un tercer camarada y viajar juntos hasta la escuela militar vía Madrid y Zaragoza. "Salimos de casa al mismo tiempo, pero yo me retrasé diez minutos porque fui a un cajero automático", dice Manuel antes de narrar una escena que no se le va de la cabeza

Tras comprobar que los tres coches estaban vacíos y no parecían estar implicados en el accidente, vio una luz en el interior de la cabina del camión y se dirigió a ella: "Era el móvil de mi hijo, que estaba alumbrando a Juan mientras este intentaba liberar y sacar al conductor, que estaba grogui y atrapado entre los hierros". Manuel asegura que alertó a los dos jóvenes del peligro al que se enfrentaban, ya que el vehículo estaba empezando a arder y perdía mucho líquido. "Me dijeron que no me preocupara, que no era combustible, pero yo era más partidario de esperar a los servicios de emergencia", añade. Sin embargo, Manuel recuerda que apenas dos minutos después de ponerse todos a salvo a unos cien metros del camión, detrás del quitamiedos del arcén contrario, llegó la explosión. "Yo no escuchaba algo así desde que hice la mili en Artillería de Costa. Las llamas alcanzaron varios metros de altura y la cabina se convirtió en una bola de fuego. Si no es por ellos el conductor habría muerto carbonizado", concluye Manuel al tiempo que aporta una fotografía del vehículo devorado por el fuego. Con todo el viaje hasta Lérida por delante, los chicos siguieron su camino antes de la llegada de las autoridades, según el padre de Sergio.

El conductor del camión ingresó en el Hospital Regional de Málaga con una herida en el brazo izquierdo, aunque fuentes sanitarios apuntaron que se encontraba estable y orientado.

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