02 de febrero de 2019
02.02.2019
Guerra del taxi

Los taxistas malagueños elevan la presión contra la Junta y dan un ultimátum

El sector exige soluciones para regular las VTC y fija como plazo el 14 de febrero

02.02.2019 | 05:00
Varios taxistas bloquean la Alameda durante las últimas protestas del pasado verano.

Si no hay avances, se prevé una "movilización total"

La tregua que le ha dado el sector del taxi en Andalucía a la nueva consejera de Fomento, Marifrán Carazo, debe venir acompañada de soluciones concretas para regular y limitar a las licencias VTC (vehículos de transporte con conductor), que son las que utilizan las plataformas como Uber o Cabify para operar en Málaga. De lo contrario, los taxistas advierten de que volverán a movilizarse y presionar en la calle. Es el mensaje que transmitió ayer el Grupo de Movilización de la Costa del Sol, que agrupa a los taxistas de toda la provincia, a través de un comunicado emitido a primera hora de la tarde: «Si el próximo día 14 la propuesta presentada no atiende a los requerimientos del sector o tenemos una ausencia de propuesta, el sector debería ser convocado para decidir su respuesta, la cual, entendemos, debería ser la movilización total, contundente y coordinada». El ultimátum hace referencia al 14 de febrero, día fijado para que se vuelvan a ver en la Consejería de Fomento los grupos de trabajo que se crearon en la primera reunión entre los taxistas y la consejera, que se estrena en el cargo.

Esta primera toma de contacto estuvo muy limitada por el particular contexto político que vive la Consejería de Fomento, en pleno traspaso de poderes, después del cambio de gobierno en la Junta de Andalucía. De hecho, fue la propia Carazo, recién llegada, la que pidió un margen para asentarse y focalizar la búsqueda de soluciones. Para agravante, Carazo explicó que se había encontrado el despacho vacío, con ausencia de documentación y material por parte de los anteriores responsables del PSOE. En el mismo comunicado se admite que el sector del taxi ha dado su visto bueno a este aplazamiento, aunque deja claro que corresponde a la buena voluntad del taxistas, al considerar las dos semanas hasta el 14 de febrero «una dilatación en el tiempo excesiva». Entre las demandas de los taxistas, está que los vehículos de Uber o Cabify tengan que volver a su base una vez que finalizan un servicio y la eliminación de la geolocalización con la que trabajan estas aplicaciones, que es la que permite la captación de clientes en la calle. Esto ya está fijado por ley, pero el sector del taxi denuncia que se está incumpliendo. Este ultimátum establecido por los taxistas malagueños llega en el duodécimo día de huelga del sector en Madrid. En Barcelona, Uber y Cabify han anunciado que abandonan la capital catalana.

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