18 de febrero de 2019
18.02.2019
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Análisis

¿En qué consiste el plan antirruido de Málaga?

Los locales de calles afectadas van a recibir más visitas nocturnas de patrullas a pie de la Policía Local y se instalarán sistemas permanentes de medición

18.02.2019 | 05:00
Terrazas hosteleras en el Centro Histórico.

La declaración como Zonas Acústicamente Saturadas de 98 calles del Centro y cinco del Romeral lleva aparejada medidas como la imposibilidad de abrir nuevos locales hosteleros o el recorte de una hora en la recogida de terrazas de dos de la madrugada a una, de domingo a jueves, y sólo en otoño e invierno, pero hay muchas más.

El periodo de exposición pública y alegaciones a la declaración como Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) de 98 calles del Centro Histórico y cinco del Romeral, en el Distrito de Teatinos-Universidad, acabó el pasado martes. Los hosteleros malagueños, dos asociaciones de vecinos, la del Centro Antiguo y El Romeral, y cinco particulares (comercios y vecinos) han presentados alegaciones al proyecto. Sus propuestas deberán ser analizadas por los servicios jurídicos del Ayuntamiento para ver si se aceptan o no y luego, el documento habrá de ir a pleno para la aprobación definitiva.

De cualquier forma, esta iniciativa parece no gustar a nadie, ni al equipo de gobierno, que se enfrenta a una tormenta de críticas de unos y otros, ni al PSOE, que quiere que haya acuerdo entre residentes y empresarios hosteleros, ni a Ciudadanos, que considera que se reduciría el ruido insonorizando locales y terrazas, y en las casas de los vecinos; tampoco parecen estar contentos IU-MpG o Málaga Ahora, que ven insuficientes las medidas aparejadas. Pero ¿cuáles son esas restricciones? ¿Se acabará así el ruido?

El motivo

¿Por qué hacer un plan antirruido en Málaga? Es una de las iniciativas que se le han enquistado al equipo de gobierno. En febrero de 2016, se hizo una campaña de medición de ruido por parte del Ayuntamiento y la Universidad Politécnica de Madrid. Se midió el sonido en 41 puntos del Centro y Teatinos y todos superaban los límites establecidos en horas nocturnas: 55 decibelios.

La principal fuente generadora, decía el estudio, es la del ocio y la restauración. Este fue el paso previo a la elaboración de planes zonales con medidas para ambos barrios, después de muchas protestas de los vecinos (hay 2.232 residentes afectados en El Romeral y más de 1.600 en el Centro). Una de las críticas de los hosteleros es que habría que medir el ruido ahora, con el uso de datos actuales.

¿Qué medidas hay para frenar el ruido? La principal medida del ZAS es «establecer la suspensión de la apertura de nuevas actividades o la ampliación de las existentes a todas aquellas recogidas como establecimientos de hostelería, de ocio y esparcimiento» según el Catálogo de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos de la Junta, publicado en el Decreto 155/2018 de la Junta de Andalucía.

El objetivo de la medida, «no crear más focos de ruido, por lo que no se admitirá la ampliación de nuevas actividades ni la ampliación de las existentes cuando estén clasificadas como establecimientos de hostelería con o sin música, y establecimientos especiales de hostelería con música (restaurantes, autoservicios, cafeterías, bares, bares-quiosco, pubs y bares de música); o establecimientos de ocio y esparcimiento (salas de fiesta, discotecas, discotecas de juventud y salones de celebraciones). Esta prohibición, según el equipo de gobierno, se aplicará durante un año, aunque el secretario del Consistorio ya emitió un informe en el que advertía de que, según la legislación, el periodo de suspensión debe durar un lustro.

Sí a las reformas o transformación de locales

Sí se podrán realizar reformas «de las actividades existentes para adaptarse a la normativa o evitar concentraciones en el exterior; por ampliación de las existentes, se entienden también las terrazas», explica el documento del ZAS. Se permitirá, además, la transformación o cambio de actividad de un local si no es para dedicarse a la hostelería o al esparcimiento. Así, por ejemplo, las discotecas que quieren convertirse en bares, restaurantes o cafeterías sin equipos sonoros y con funcionamiento diurno-vespertino, podrán hacerlo.

Otro punto de calado es que las salas de fiesta y discotecas sólo se podrán instalar en edificios no residenciales, y nunca en partes sanitarias o docentes. Los hosteleros sostienen que eso implicaría la pérdida del 25% de los empleos del sector en la capital.

Por supuesto, también se potenciará la vigilancia y el control del cumplimiento de la normativa en las calles afectadas, y se intensificarán los controles de la Policía Local, preferiblemente a pie y de noche.

Otra iniciativa del documento del ZAS es crear el órgano transversal de gestión del ruido y una mesa de trabajo entre hosteleros, vecinos y el Consistorio; deberá reunirse una vez al semestre y elevará a la Junta de Gobierno Local un informe anual.

El Ayuntamiento evaluará, asimismo, las autorizaciones de ocupación de la vía pública concedidas, y comprobará que se ajustan a la autorización y a la ordenanza. Además, se implantará un sistema continuo de monitorización y gestión de la contaminación acústica en las zonas ZAS, mediante «la instalación en distintos puntos de dispositivos de medida con módulos de transmisión telemática de datos para su tratamiento informático». También habrá campañas para concienciar sobre el ruido y se incluirá una variable acústica en las subvenciones para rehabilitar edificios y mejorar el aislamiento de las fachadas, con lo que se disminuye el impacto sonoro en las casas de los residentes.

La recogida de residuos, el reparto de mercancías o la limpieza deberán analizar y valorar medidas para causar pocas molestias a los vecinos. Asimismo, a partir de las 12 de la noche los establecimientos con música ambiente y similares deben cerrar puertas y ventanas y un trabajador del local se encargará de que los usuarios no molesten al entrar y salir. A partir de la hora de cierre, no se podrán servir más consumiciones y se encenderán las luces. En 20 minutos, todo ha de estar recogido.

La otra medida más polémica es el recorte horario en la recogida de terrazas. De domingo a jueves en otoño en invierno, habrán de recogerse a la una de la madrugada; en primavera y verano (de domingo a jueves) se puede seguir recogiendo las terrazas a las dos; además, los viernes y sábados de todo el año la hora de recogida será a las dos de la madrugada. Podrán recogerse las terrazas y veladores a las dos en Semana Santa, Navidad, Feria o fechas excepcionales con un límite máximo de 70 días al año. El montaje y desmontaje de terrazas deberá ser vigilado con atención. El secretario, por cierto, ya ha recordado que, según la ley, el horario debe adelantarse aún más durante todo el año para que la declaración de ZAS «tenga carácter restrictivo». Los vecinos exigen que sea a las 23 horas.

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