22 de febrero de 2020
22.02.2020
Literatura

Explorar la ética en la sociedad del futuro

El gerente de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Málaga, Pedro Rojano, acaba de ver publicada su primera novela, 'In Aeternum', en el sello Ediciones Algorfa, en la que plantea un futuro distópico cuajado de dilemas morales

22.02.2020 | 05:00
Pedro Rojano posa con su libro, 'In Aeternum', que ha sido publicado este mismo año.

«La vida en la superficie de la tierra se ha tornado inviable para los humanos y la población se ha trasladado a vivir bajo la tierra. La ciudad de Roma se ha convertido en una intrincada red de pasadizos donde conviven lifers con licencia para vivir eternamente y sínups sin ella». Esta sinopsis podría haberla escrito cualquiera de los grandes artistas que, en el campo de la ciencia ficción literaria, hacen las delicias de decenas de miles de lectores en todo el mundo. Pero su autor es Pedro Rojano, gerente de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en la ciudad y columnista de La Opinión de Málaga, cuya primera novela, 'In Aeternum', ha visto la luz este año en el sello Ediciones Algorfa.

«Desde que era pequeño quise escribir, entonces jugaba a los clicks de Playmobil y ya inventaba historias», ríe mientras sostiene con orgullo su primera novela en la mano. Proviene de una familia de poetas, en la que la escritura y la literatura han sido temas omnipresentes en conversaciones y vivencias. De hecho, su padre escribía poesía y relatos.

Sin embargo, este sevillano afincado en Málaga desde los dieciséis años estudió Ciencias Económicas y Empresariales y, aunque los números conformaron los pilares básicos de su educación universitaria, desde hace dos décadas comenzó a tomarse más en serio esto de la literatura, tejiendo primero, como casi todos los escritores que empiezan, diversos relatos y presentando esos cuentos a diferentes concursos, de los que ha ganado unos cuantos, incluso de ámbito nacional. Asimismo, ha participado en diversas publicaciones colectivas, que le han granjeado grandes satisfacciones. «Tengo varias novelas guardadas en el cajón, hasta esta, que es la primera que publico», explica Rojano, quien destaca la importancia de esos trabajos anteriores que han servido, sin duda, para pulir su estilo hasta llegar a esta ficción que tan buena acogida está teniendo entre los lectores.

«Quise hacer una novela entretenida, de ciencia ficción», subraya, aunque luego explica que los muchos lectores que ya se han hecho con ella le dicen, entre otras muchas cosas, que no pueden parar de leerla, precisamente porque no puede adscribirse a un solo género sino que, como ocurre en estos tiempos, su trabajo tiene de todo: desde amor a crímenes y suspense. Ello convierte su lectura en adictiva, según se adivina de sus palabras.

La premisa, la idea de salida, ese pilar intelectual que soporta todas las ficciones es sencilla, pero, a la vez, encierra grandes preocupaciones de los hombres y mujeres de todos los tiempos: «¿Por qué ciencia ficción? Bueno, hay una hipótesis de partida: qué pasaría si la gente pudiera trasplantarse de un cuerpo a otro y pudieran ser inmortales». Claro, esa pregunta sólo puede contestarse en un futuro lejano. Se pregunta el novelista en este trabajo si es lícito, o ético, «robar la vida a otras personas para perpetuar la nuestra». «Lo que planteo fundamentalmente en la novela es si estaríamos dispuestos a pagar el precio de tener la inmortalidad a cambio de perder los recuerdos antiguos, es decir, perder una parte de la vida vivida a cambio de vivir más vida. Me gustó esa opción y ello conlleva otra parte, común en las distopías, en las que hay una clase que se beneficia de otra porque los cuerpos pertenecen a otros seres que los pierden en el momento que alguien se trasvasa en ellos», reflexiona Rojano.

El tema, como ven, es muy actual y podría reflexionarse al respecto sobre los retos que la biotecnología y la genética modernas tienen ante sí y cuáles son los límites de la investigación, por no hablar de la vieja lucha del hombre por ser inmortal.

Para documentarse para esta novela ha leído muchos libros de ciencia ficción, un género que a priori parece sencillo, pero «cuando te enfrentas a crear un mundo desde cero» hay que cerrar todos los detalles, no sólo las líneas maestras de la historia, sino qué vestirán o qué comerán los personajes. Ha leído, claro, los clásicos del género: '1984' o 'Un mundo feliz', pero también otras muchas obras. Eso sí, para recrear la Roma subterránea ha tenido que bucear en muchos libros, porque la antigua y la futura «guardan muchas similitudes».

Ahora, este escritor trabaja en un libro de relatos con la temática de las ciudades abandonadas que existen en el mundo.

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