16 de octubre de 2020
16.10.2020
La Opinión de Málaga
Crónicas de la Ciudad

De unas pintadas en la Colonia de Santa Inés

En tres cierres metálicos bien podría reflejarse una teoría expresada por el profesor José Antonio Marina sobre el cerebro adolescente

16.10.2020 | 05:00
Los tres cierres metálicos, en la calle Nuzas, parecen pintados por la misma mano. En los dos primeros prima la representación clásica del grupo de amigos, con sus nombres propios; en la tercera, aún siendo una pintada que ensucia un local el autor o autora se permite un guiño a los clásicos y realiza una declaración de amor a su barrio.

Asegura el profesor José Antonio Marina que la edad de oro del cerebro es el periodo que va de los 0 a los 3 años, cuando se dice eso tan conocido de que los niños son «una esponja porque absorben todo».

Lo que también señala y no todos lo sabíamos es que hay una segunda 'edad de oro', la que va de los 13 a los 18 años, un periodo en el que, de repente, el menor pasa de 'ir en carricoche a conducir un Ferrari'.

Este brusco cambio de 'medio de transporte', destaca el prestigioso intelectual, explicaría a su vez el comportamiento adolescente, en ocasiones bastante desquiciado.

A nivel local, análisis tan descriptivo permitiría averiguar en qué época de la vida se empezaron a forjar majarones malagueños de fama hoy acrisolada, desperdigados por todas las ramas del saber y los puestos laborales más diversos, sin olvidar que la jubilación, en muchas ocasiones no extingue este aspecto señero de la personalidad malaguita.

El 'desnortamiento' a los mandos del Ferrari también nos permitiría mirar con otros ojos a todos esos colegiales botelloneros y universitarios juerguistas que estos días unen todos sus esfuerzos por colocar a España a la cabeza de la pandemia.

Visto el panorama, probablemente el reajuste neuronal se prolongue más allá de esa 'segunda edad de oro' del cerebro, hasta llegar a esa época de la vida en la que algunos, asegura el dicho popular, 'sientan la cabeza'.

Desde la perspectiva autóctona, una evolución como esta -desde un adolescente imprevisible e incluso majara en potencia hasta una persona centrada- podemos verla en las pintadas de varios cierres metálicos de la calle Nuzas, junto al parque de la Laguna de la Barrera.

Las pintadas fueron realizadas entre 2009 y 2013, según evidencian las fotos del Google Maps y ahí siguen, siete años después. Parecen echas por la misma mano o al menos, por personas con una caligrafía muy similar, algo infantil e incluso uno se atrevería a aventurar que por una o varias manos femeninas.

Lo curioso es que, en dos de los tres cierres se plasman las pintadas clásicas, que casi siempre consisten en los nombres de uno o varios miembros de algún cerrado grupo de amigos. Así que por ahí campean los nombres de Fran, Ferná (o quizás Ferwá), Cabeza Monda y hasta un nombre tachado al lado de un «tq», rectificada declaración de amor.

Nada de esto se sale de lo corriente. Lo llamativo es el cierre metálico que sigue a continuación, en el que una persona, con parecida letra, ha escrito: «Carpe Diem...La Colonia....». Esta sí que es una rotunda declaración de amor a la Colonia de Santa Inés, con evidentes resonancias latinas que nos aconseja aprovechar el día a día en el barrio y disfrutarlo.

Como ven, la evolución que se aprecia es clara. Su autor o autora comienza a dominar el 'Ferrari' a la perfección y deja atrás los derrapes.

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