Kiosco La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga

Tecnología

Málaga confía en abrir este año su centro de diseño de microchips que la situará como referencia europea

El proyecto de la Fundación Ricardo Valle, pendiente de la aprobación de Europa y el Gobierno, tendrá 117 millones de inversión y generará 550 empleos - Se creará la empresa Innova Semiconductors, que ocupará un edificio del PTA - Trabajará en chips de código abierto para el internet de las cosas o la automoción

Una imagen del PTA de Málaga. L. O.

La Málaga tecnológica confía en recibir estos próximos meses la aprobación oficial de Europa y del Gobierno al proyecto que ha elaborado la Fundación Ricardo Valle para el establecimiento en el Málaga TechPark (PTA) de un centro de diseño de microchips que podría generar unos 550 empleos (250 de ellos directos y el resto a cargo de empresas colaboradoras) y con el que se quiere contribuir a la estrategia de la UE de potenciar la fabricación de estos componentes en suelo comunitario, dada la escasez de semiconductores motivada por el efecto de la pandemia en el comercio mundial. 

La ministra de Industria, Reyes Maroto, ya declaró hace unos días en una entrevista publicada por el grupo Prensa Ibérica, al que pertenece este periódico, que el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de los microchips, aprobado por el Gobierno en mayo y dotado con 12.500 millones hasta 2027, tiene a Málaga como uno de los tres ecosistemas (los otros son Cataluña y Galicia) sobre los que, de entrada, se trabajará a gran escala.

La iniciativa de Málaga, presentada en su momento a la convocatoria de Proyectos Importantes de Interés Común Europeo (PIICE) por la Fundación Ricardo Valle (también conocida como Innova IRV), contempla una inversión de 117 millones de euros, de los que 87 serían del Gobierno y otros 30 de la Junta de Andalucía.

El presidente de la Fundación, Ezequiel Navarro, señala a La Opinión de Málaga que son «optimistas» respecto a la consecución del proyecto, aunque prefiere mantenerse «prudente», a la espera que el Ejecutivo y el Gobierno comuniquen la aprobación del mismo.

El centro de microchips de Málaga se centrará en el llamado internet de las cosas y el diseño de potencia ultrabaja, una tendencia futura para que muchos más dispositivos de la vida cotidiana puedan conectarse a la red. El laboratorio del PTA diseñará los chips, el software y las placas de circuito, es decir, todas las etapas previas a la fabricación. La actividad se centraría en el desarrollo de un microprocesador para dispositivos de uso masivo en el internet de las cosas, el hogar digital o la automoción que utilizará la arquitectura tecnológica RISC-V de código abierto.

«Es algo así como el Linux de la electrónica, que permite democratizar el acceso al diseño de semiconductores y microprocesadores para todo el mundo, usando arquitecturas compartidas. Al no ser un código propiedad de nadie, los chips que se diseñen en Málaga podrían ser llevados a fabricar a cualquier sitio, sin que se estuviera obligado a trabajar con una marca determinada», comenta Navarro, también consejero delegado del Grupo Premo.

Estas futuras instalaciones constituirán así una iniciativa prácticamente pionera para llevar las soluciones del RISC-V a todas las categorías y sectores estratégicos del ámbito de los microchips como la biónica, la defensa o los coches. Se cuenta para ello con la experiencia de Mario Nemirovsky, especialista en microelectrónica y director de tecnología de Innova IRV. «Tenemos la suerte de contar con el padre de esta tecnología», asegura Navarro.

El director general del PTA, Felipe Romera, coincide en que el proyecto, que ha llevado más de un año de trabajo y que cuenta con el apoyo de la patronal Ametic, es «muy ambicioso» y tiene el objetivo de convertir a Málaga en un referente europeo en el diseño de microchips de código abierto.

«Lo tenemos todo preparado. Es un proyecto conocido por el Gobierno y que, sin duda, está en muy buena posición. Lo que falta ahora es que reciba la aprobación, una vez salgan las bases del PERTE. Esperamos que el acuerdo pueda estar listo en unos meses, para arrancar este mismo año con el centro de diseño, donde queremos reunir a un equipo de trabajo de nivel mundial», comenta. Cuando eso ocurra, Romera calcula que el proceso de diseño de estos chips, que es complejo y laborioso, llevará muchos meses de trabajo.

Los planes de la Fundación pasan por constituir una empresa participada (una posibilidad previstas en sus estatutos) que se denominará Innova Semiconductors, y abrirá las instalaciones en el PTA. Se manejan cuatro ubicaciones aunque el edificio de nueva construcción Rosalind y el edificio azul de la UMA son dos de las opciones principales. La intención es incorporar a Innova Semiconductors a estudiantes y doctorandos en este campo. Ezequiel Navarro se muestra deseoso de poder arrancar cuanto antes.

«Esperamos que el centro se ponga en marcha en este mismo 2022. En cuanto recibamos la autorización nos podemos poner a trabajar casi de inmediato. Habría que armar un laboratorio para los primeros trabajadores, contratar las licencias de software necesarias (que en este caso son caras), traer a los expertos...», enumera.

De los 117 millones de inversión, 57 serían para la creación del centro de diseño y 60 para líneas de cooperación con empresas españolas para el desarrollo de productos. Nueve firmas de microtecnología con experiencia en el campo de microchips se han sumado a la iniciativa (Indra, Ontech, Semidynamics, Amper, Extrememory, Ingnion, Gradiant, Maxwell y Wimmic) y se encargarán de realizar proyectos y generar empleos en este campo. 

Los primeros prototipos de los semiconductores diseñados en Málaga se probarían en el IMEC de Bélgica, el mayor centro de investigación y desarrollo de microchips en Europa.

Compartir el artículo

stats