Oliver, el niño malagueño de dos años operado de un tumor cerebral, ya ha comenzado su tratamiento oncológico para reducir la parte del absceso que la intervención, practicada en noviembre, no pudo eliminar. Los médicos del Sant Joan de Déu han determinado que el proceso adecuado para el pequeño tiene dos partes, siendo la primera la quimioterapia. "Empezó la semana pasada con el tratamiento de quimio por no hacer traslado y en principio hasta marzo, abril. No se sabe exactamente", ha detallado a La Opinión el abuelo del pequeño, José Luis. 

Aunque aún no puede comer y mantiene la sonda, su familia apunta que "está mejor": "El niño ha cambiado de la noche a la mañana, ya ha cogido un par de kilitos", celebra su abuelo, quien añade: "Ya anda unos cuantos pasitos, se mueve, se ha montado en los columpios, va haciendo una vida más normal, una vida más de niño". 

Para poder estar cerca del centro hospitalario, los padres del pequeño han alquilado un apartamento y, como señala su abuelo, "tirando como se puede". José Luis dice "estar loco" por volver a ver a su nieto: "El niño está bien y está vivo". Es por eso que la familia se encuentra "muy contenta", aunque a la espera de que la quimio funcione: "El tumor sigue ahí, tiene un poquito y esperando a ver si la quimio da resultado y se lo pueden quitar", aclara el abuelo del niño de dos años. 

Siguiente paso, la protonterapia

La segunda parte del tratamiento de Oliver se trata de la terapia de protones. Desde el Sant Joan de Déu detallan que "es más específico para tumores grandes". El proceso solo se lleva a cabo en dos centros de Madrid, en toda España, donde se trasladará la familia una vez concluya la quimio. En concreto, será la Clínica Universitaria de Navarra la que se encargará del tratamiento del pequeño. 

La efectividad del tratamiento es, de acuerdo con Ofelia Cruz, oncóloga del hospital, muy alta, pues dice que "la curación alcanza a dos de cada tres niños". Asimismo, ya detalló a este periódico: "La radioterapia en niños pequeños preocupa porque son seres en desarrollo, pero se ha desarrollado el haz de protones que curan igual pero evitan la afectación de tejidos".

Tras las dos intervenciones quirúrgicas a las que se sometió Oliver tras volar desde México, y de las que recibió el alta, sus padres y su abuelo sostienen: "Estar muy contentos de momento".