20 de noviembre de 2019
20.11.2019
Análisis

El único problema del Málaga CF no es el gol

Más allá de las carencias evidentes que muestra el equipo de cara a portería contraria, lo cierto es que a los de Víctor Sánchez del Amo les cuesta un mundo generar fútbol en el centro del campo y su dominio en muchos partidos es totalmente estéril

20.11.2019 | 05:00
Víctor Sánchez del Amo, durante el encuentro del pasado domingo en Alcorcón.

El Málaga CF tiene un grave problema de cara a gol, es evidente. Los 11 goles anotados en estas 16 primeras jornadas (0,69% por encuentro) le convierte, junto al Albacete, en el equipo menos de goleador de LaLiga SmartBank. Sin embargo, los blanquiazules muestran otras muchas carencias en diferentes facetas del juego que también son culpables de que los tantos y los resultados no lleguen, y por encima de todas destaca una: las inmensas dificultades que tiene el equipo de Víctor Sánchez del Amo para generar fútbol de ataque a partir de su centro del campo.

Como se suele decir vulgarmente, el Málaga «no juega a nada». Y esa falta de fútbol la volvió a dejar patente en los últimos encuentros en Alcorcón, en casa frente al Fuenlabrada o en Ponferrada, donde no marcó, pero tampoco generó multitud de oportunidad frente a la meta rival que fueron desaprovechadas.

En el último encuentro en Alcorcón, con un equipo plagado de bajas, Víctor volvió a equivocarse y tardó 70 minutos en reaccionar. Teniendo a Luis Muñoz en el once ya recuperado, el técnico madrileño apostó por un centro del campo formado de Boulahroud y Benkhemassa, que ya ha quedado más que demostrado que no sirve en funciones ofensivas. Dejó a Muñoz de central cuando venía destacando por delante de la defensa, movió al lateral a Diego González cuando venía actuando de central y adelantó a Juankar al volante. En el intermedio cambió el esquema a defensa de cinco y no fue hasta el minuto 70 cuando sacó del campo al argelino y todo volvió a su orden natural: Juankar en el lateral, Diego en el centro de la defensa y Muñoz en el pivote, donde más ha destacado este curso.

En la rueda de prensa posterior al choque, Víctor ya dijo públicamente que esperan «encontrar soluciones en el mercado de invierno», pero para eso queda más de un mes, y mientras tanto las soluciones deben de llegar desde el banquillo. Y la única realidad es que tras 16 jornadas el equipo está en descenso y no muestra evolución alguna desde hace semanas.

Delanteros desasistidos

El problema del Málaga con el gol es innegable, es el equipo que menos convierte de la categoría junto al Albacete, pero el análisis debe ir más allá de la falta de puntería. Porque lo cierto es que los Antoñín, Adrián, Sadiku y demás hombres de ataque no desperdician durante los partidos numerosas ocasiones porque apenas disponen de ellas. Por ejemplo, en Alcorcón, tras ir de nuevo por debajo en el marcador más de 80 minutos, el conjunto blanquiazul solo remató tres veces entre los tres palos, todos ellos en la segunda mitad: dos cabezazos de Antoñín y Diego González (en un córner) y un tiro de 30 metros de Sadiku. Ese fue el bagaje del Málaga ante un equipo que en la primera y casi en única oportunidad que tuvo marcó y luego solo necesitó aguantar ante la incapacidad de los blanquiazules para desarbolar su entramado defensivo. La prueba es que Sadiku, único nueve puro de la plantilla, solo ha efectuado 12 remates a puerta en 11 partidos jugados (datos oficiales de LaLiga).

Nula capacidad de reacción

Y lo más preocupante es que esa película ya la hemos visto muchas veces a lo largo de la temporada. Equipos que con muy poco castigan al Málaga, se adelantan en el marcador y solo tienen que hacer un trabajo serio atrás para llevarse los tres puntos; o bien, si el 0-0 no les disgusta, como demostró el Fuenlabrada en Martiricos, llevarse el botín deseado.

Girona (1-0), Almería (0-1), Albacete (1-0), Huesca (2-0), Cádiz (1-2), Ponferradina (1-0) y Alcorcón (1-0). Siempre que comenzó perdiendo en lo que va de temporada -salvo el 1-1 en casa frente a la UD Las Palmas-, el Málaga se quedó de vació y solo frente al Cádiz mostró reacción. La sensación es que los equipos son conscientes de las dificultades del equipo albiazul una vez va por detrás y desde el banquillo nunca se gana un partido. Sin embargo, cuando es al contrario, a los de La Rosaleda les cuesta mucho más trabajo cerrar los partidos y ya han sido tres las veces que se ha adelantado en el marcador y ha terminado empatando -Mirandés (1-1), Rayo Vallecano (1-1) y Zaragoza (2-2)-. Solo en cuatro de 16 partidos ha dejado su portería a cero.

Dominio de balón estéril

Otro mantra utilizado por Víctor en sala de prensa es que su equipo es protagonista, tiene la posesión y domina los partidos. Pero, ¿dónde tiene el balón? Una vez más, y van muchas ocasiones a lo largo de la temporada, el Málaga ganó la posesión en Santo Domingo (54%), y una vez más sirvió para poco. Los datos de la web oficial de LaLiga son esclarecedores: los tres jugadores del Málaga que más pases han completado a lo largo de estas 16 jornadas son los defensas Luis Hernández (724 pases) y Diego González (592) y el guardameta Munir (542). Es decir, demasiada posesión en zonas estériles donde los rivales apenas sufren. Una vez llega el balón a los centrocampistas, la falta de fútbol es alarmante y al equipo le cuesta un mundo, sobre todo, cuando el contrario va por delante.

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