02 de diciembre de 2018
02.12.2018
La Opinión de Málaga
Innovación

Buchinger: medio siglo a la salud de Marbella

Inaugurada en la década de los años 70, la clínica está considerada como la precursora del turismo de salud en España

02.12.2018 | 05:00
La fundadora María Buchinger, en la piscina de la clínica.

La clínica se caracteriza por la práctica de la ayunoterapia, un tratamiento con el que un médico de la Marina Imperial de Alemania logró, a principios del siglo XX, recuperar la salud tras verse obligado a darse de baja del Ejército como consecuencia de una afección reumática

El médico de la Marina Imperial, el alemán Otto Buchinger, tuvo que dejar su cargo como consecuencia de una afección reumática. Tras darse de baja en el Ejército comenzó una cura de ayuno de tres semanas con la que recuperó totalmente la salud. El éxito de la terapia fue tal que el doctor Buchinger, recobrado plenamente el bienestar, se adentró en el «camino real del arte terapéutico» y desarrolló la ayunoterapia. Su hija María se sintió pronto atraída por la terapia que practicaba su padre y en 1938, con tan sólo 22 años, se convirtió en la ayudante del doctor Buchinger e hizo suyos el ideario y la filosofía del tratamiento.

María contrajo matrimonio cinco años después con Helmut Wilhelmi, que aportó el espíritu empresarial a la terapia que desarrollaba su esposa.

El tándem dio sus primeros frutos en 1953, año en el que el matrimonio fundó en la localidad alemana de Überlingen, a orillas del lago Constanza, su primera clínica.

La segunda la abrieron en Marbella, ciudad de la que María quedó «prendada al instante» hasta el punto de que el matrimonio se trasladó aquí a vivir en 1973. La Clínica Buchinger Wilhelmi se convirtió así en la primera de España en introducir el método terapéutico que el doctor Otto Buchinger desarrolló a principios del siglo XX y por lo que se le considera como la precursora del turismo de salud en el país, destaca Katharina Rohrer, que, junto a Víctor Wilhelmi, codirige las instalaciones desde principios de 2018.

«María consideraba su trabajo en Marbella como el más hermoso del mundo. Nuestra clínica de Marbella se ha convertido en el centro de referencia internacional, especializado en el ayuno terapéutico y la medicina integral», señala Katharina, representante de una nueva generación que asume las riendas de las instalaciones.

La tradición familiar de María y Helmut se combinan con la innovación que imprimieron la hija y el yerno de estos, Jutta y Claus Rohrer, durante sus 36 años al frente de la clínica.

«Nuestro eslogan es: fomentamos una vida plena y saludable. La metodología, a través de una cura individualizada, prepara al paciente para un estilo de vida más sano al tiempo que constituye un aspecto central de su vida personal y laboral. Además del ayuno terapéutico –la propuesta esencial de la clínica–, Buchinger integra tratamientos complementarios como la medicina nutricional, el ejercicio físico, la relajación y la psicoterapia. Miles de personas han experimentado el ayuno como medio de prevención y curación de enfermedades. Más de 250.000 terapias confirman la eficacia de un tratamiento que aporta múltiples beneficios a la salud», explica Katharina.

La clínica, que ocupa una superficie de unos 20.000 metros cuadrados en una zona de un entorno de gran belleza paisajística, ha recibido diferentes reconocimientos y honores a lo largo de su trayectoria. El último de ellos lo recibió hace una semana, cuando el Centro de Iniciativas Turísticas de Marbella le concedió el premio especial Luis Cierco por su contribución a la promoción turística del municipio.

La clínica, por la que pasan destacados empresarios, celebridades y personalidades de la sociedad y la política, cuenta con 53 habitaciones individuales y 48, dobles, todas con menú de almohadas y colchones, bañera de hidromasaje o caja fuerte; y equipamientos deportivos para practicar el tenis, la natación o la gimnasia, además de sauna, fitness y pilates.

«La Clínica Buchinger Wilhelmi de Marbella es un equipamiento pensado para cuidar de la salud y respirar tranquilidad», concluye Katharina.

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