26 de diciembre de 2016
26.12.2016
En canal

Buenafuente en la ingravidez

26.12.2016 | 05:00

Late motiv es la prueba de lo bien que sienta la libertad al talento televisivo y de la buena televisión que puede llegar a hacer un maestro de la comedia cuando no tiene a ningún productor, directivo o programador llamándole cada mañana para pedir explicaciones por el segundo decimal de la cifra de share que hizo la noche anterior. Todos hemos acompañado a Andreu Buenafuente en sus altibajos como parte de la historia reciente de la televisión española. Le conocimos cuando el país entero esperaba a escuchar su monólogo antes de ir a la cama y le conocimos cuando el estreno de un nuevo programa suyo ya no provocaba ninguna repercusión. Le hemos visto arriba y abajo. Y no sabíamos qué iba a ocurrir con su nueva aventura en Movistar+. Televisión de pago. Empresas que miran al número de abonados a lo largo de los meses más que al índice de espectadores a lo largo de los minutos. Todos conocemos cómo cocina Arguiñano, pero ¿qué nuevos platos inventaría si pudiera ponerse a cocinar en condiciones de ingravidez? Todos sabemos cómo juega Messi, pero ¿qué goles podría llegar a marcar si pudiera flotar? Todos habíamos visto la televisión que Andreu Buenafuente era capaz de hacer bajo presión, pero ¿qué programa haría si se le ofrecieran las condiciones de libertad e ingravidez para poder hacer el late night que le diera la gana?

Pues el mejor que hizo nunca. La libertad es una extraña condición que produce efectos diferentes en diferentes tipos de personas. Carecer de controles externos y fiarlo todo a la propia iniciativa y juicio resulta nefasto para algunos autores y sublime para otros. Y desde su vuelta en septiembre hasta los programas especiales de Navidad de estos días, Late motiv viene ofreciendo el mejor trabajo de Buenafuente tras su salto a la televisión nacional en la década pasada. Interesante. Arropado por secundarios que serían primarios en cualquier otra cadena. Bestia. Certero. Pensado tanto para la pantalla del televisor como para la ventana del youtube. Con un tempo más preciso que el de su propia banda. Innovador. Cabronazo. Estimulante. Y muy muy muy libre.

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