20 de diciembre de 2017
20.12.2017
Tribuna

Habitar, resistir, pensarnos

El artículo se enmarca en el proyecto I+D titulado 'Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español' del Ministerio de Economía y Competitividad

20.12.2017 | 05:00

"Nosotros hacemos la casa y la casa nos hace a nosotros", dicho griego clásico

"La cuestión de qué tipo de ciudad queremos no podemos separarla del tipo de personas que queremos ser", por David Harvey (2013)

Competir, segregar, separar, partir, dividir, eliminar, destruir€: si te molesta mirar el rascacielos en la bahía, lo solucionas mirando hacia otro lado; si te molesta el aire de la incineradora que respiras en tu barrio, lo solucionas yéndote a otro ¿Qué hacer cuando los políticos de medioambiente de turno –en el primer caso un alto cargo autonómico del PSOE y en el segundo un concejal de Málaga del PP–, ofrecen semejantes soluciones a ´sus´ conciudadanos? ¿Qué sucede cuando la podredumbre moral –como denuncia el Nobel de Economía Paul Krugman–, gobierna la ciudad y el concepto de territorio turístico? ¿Turismofobia o hartazgo? ¿Cómo afectan a la ciudadanía y transforman la idea que tenemos de nosotros mismos?

Ver, mirar, respirar, oler, tocar, acariciar, comer, saborear, oír, escuchar, andar, pasear€ son acciones humanas fundamentales, cotidianas. Se despliegan en el espacio que se vive día a día. Se enriquecen con el contacto de los otros, en lugares comunes. Igual que las especies que cohabitan sus ecosistemas, la ciudadanía alcanza su plenitud gracias al sinecismo. Sinecismo significa literalmente co-habitación (synoikismós): vivir juntos en la misma casa (oikos). Es un concepto que conocían bien los griegos clásicos. El sinecismo se crea al co-habitar en un lugar, por el contacto y el intercambio que se producen gracias a la aglomeración colectiva, la diversificación y la complejidad de las relaciones en un mismo hábitat, que son atributos del espacio urbano de la ciudad. Como consecuencia, la ciudad y lo urbano suponen interdependencias socioecológicas, colectivas y económicas que implican sinergias creativas y de innovación.

Tocar, abrigar, aproximar, unir, juntar... El filósofo y sociólogo Henri Lefebvre expresaba que la inteligencia del cuerpo –del contacto–, precedió en mucho tiempo a la inteligencia analítica. Antes, mucho antes que apareciese el conocimiento abstracto –el Logos–, surgió el conocimiento del cuerpo –el del Topos–, porque la experiencia vivida –el contacto con otros y las cosas–, antecede en mucho al espacio pensado.

Para intentar responder a las preguntas anteriores, y confirmar –o rechazar– las hipótesis expuestas, el pasado 30 de noviembre, en la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, en el marco de un Proyecto de Investigación sobre reestructuración del litoral español, se celebró un seminario que reunió a portavoces de plataformas ciudadanas de Málaga y de la Costa del Sol. Se debatió sobre el rascacielos en el puerto de Málaga, la iniciativa del Bosque Urbano Málaga, la turistificación del Centro de Málaga, la contaminación de la cementera/incineradora de La Araña, la ampliación del puerto de Marbella, la autovía privada Marbella-Ronda, y la macrourbanización para millonarios Los Merinos en Ronda. Las plataformas expusieron de forma clara –e intensamente– sus maneras de entender lo urbano y sus experiencias de resistencia a los grandes proyectos que pretende imponer en sus espacios habitables la Administración, siempre aliada con promotores, inversores, medios de comunicación y profesionales interesados.

Avanzamos algunas conclusiones iniciales a vuela pluma. Existen en todos los proyectos y las resistencias presentados elementos diferentes y elementos comunes. Como cuestiones diferentes se muestran las singularidades propias de cada lugar urbano afectado y la población que lo habita, con sus problemáticas específicas. Como cuestiones similares, en todos los casos, aparecen en primer lugar los deseos, las esperanzas y las necesidades de que la gente pueda vivir mejor en su barrio, o cuanto menos mantenga las mismas condiciones de calidad de vida de los suyos y su medio. También aparecen, como elementos en todos los proyectos, la misma indiferencia y el mismo atropello hacia el lugar y la ciudadanía por parte de la Administración –en todos sus niveles–, apoyada por los mismos inversores y empresarios acompañados por los mismos medios de comunicación y profesionales y expertos con intereses muy concretos. Se habló sobre el derecho de la ciudad y al paisaje, el derecho a la participación ciudadana en la toma de decisiones, la idea de sinergia, la planificación, la reversión, los cumplimientos de las leyes y planes, el valor de los informes, los procesos vinculantes, los espacios virtuales/reales, los modelos de turismo€ Una cuestión indignante y sangrante que surgió es que por mucho que se paralice un proyecto, éste queda latente preparado para activarse en un futuro amenazante (véase el caso de Los Merinos en Ronda, que perdura 27 años). Pero lo que no deja lugar a dudas es que todas las plataformas son, mucho antes que resistencias, movimientos para la protección y el cuidado de su hábitat cotidiano.

La sesión fue todo un acontecimiento y una acción colectiva investigadora en sí misma. Sistematizarla ya será un excelente resultado. La devolución de las conclusiones a las plataformas ciudadanas será importante. Sin embargo, sobre todo, se evidenció que entender la ciudad desde abajo –en nuestro territorio turístico–, y reconocer que el lugar que vale la pena defender es el que se produce gracias a la vida de la gente que se ocupa de lo suyo en su calle, en su barrio, en su ciudad, debe ser el horizonte a perseguir en una investigación/acción auténtica.
Para los biólogos Lynn Margulis y Dorion Sagan la primera muestra de inteligencia fue la de las primeras células que existieron, pues tuvieron la capacidad de componerse con el entorno para perpetuarse sin destruirlo, porque si no se habrían destruido a sí mismas. Por ello el nacimiento de la vida supone el primer ejemplo de inteligencia y sinecismo.

Desear, amar, querer, acoger, cuidar, valorar, colaborar, cooperar..., pensarnos... Común, comunidad. La gente que participó en el seminario mostró su inteligencia en el sentido más profundo del término: defiende lo común. Desea proteger su entorno para poder vivir como quiere ser.

*Autores: José María Romero, Dr Arquitecto, UGR, Enrique Navarro, Dr Geografía, UMA, Yolanda Romero, Dr en Turismo, UOC, Eduardo Serrano, Dr Arquitecto, Sabina Habegger, Dra en Ciencias de la Educación, Fernando Ramos, Arquitecto, Rubén Mora, Arquitecto, Mtr Urbanismo

El artículo se enmarca en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO)

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