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Cristobal Montilla

La Bodeguilla

Cristóbal G. Montilla

Políticas veraniegas (II)

Espadas y Pérez.

Corre el tinto de verano en La Bodeguilla. Mientras, se hace inventario de las facturas estivales que el resultado de las elecciones andaluzas le está pasando a todos los partidos políticos, excepto al que presume con «humildad» de «mayoría suficiente». Una vez más, El Tabernero pone orden e insiste en hablar, como de costumbre, del PSOE. Desmenuza, en clave sureña, las novedades cocinadas en la convulsa sede de la madrileña calle Ferraz.

Montero, la incómoda

El ascenso de María Jesús Montero a ‘número 2’ de Ferraz puede parecer un premio para el PSOE andaluz y, a su vez, puede entenderse como un castigo. Pedro Sánchez ha extremado la vigilancia sobre una federación como la del sur, que era la joya de la corona y ahora, tras el fracaso del 19J, atraviesa el peor momento de su historia. La de Montero es una figura incómoda para Juan Espadas, quien acapara desde antes de las elecciones comentarios que lo convierten en ‘segundo plato’ porque no era el momento de quemar en la misión andaluza a una apuesta más contundente como la que representaría la ministra sevillana de Hacienda. A Montero la conoce también bastante el secretario general del PSOE de Málaga, Dani Pérez, desde los tiempos en los que él fue delegado de Salud y ella la consejera del ramo. Cada vez que hay polémica sobre el macrohospital, aquella etapa le vuelve a Pérez como un bumerán. No fue un periplo idílico. Otras lecturas muestran el sacrificio de Felipe Sicilia, que fue quien hizo de avanzadilla para derrocar a Susana Díaz. O el rescate de Patxi López. Es curioso que el embajador del vasco en Málaga, durante las primarias en las que se enfrentó a Sánchez y a Díaz, fue Josele Aguilar, ahora convertido en pieza importante del ‘espadismo’.

Maldonado se hace ‘un Cassá’

Si se asegura que Juan Carlos Maldonado se ha hecho ‘un Juan Cassá’, daría la sensación de que nos están metiendo una fritura de pescado congelado. Que el género no es fresco. Que eso ya sucedió hace unos meses cuando, después de llamar ‘transfuga’ al asturiano, el exalcalde mijeño se puso a mercadear con sus actas en la Diputación y el Ayuntamiento de Mijas y no se las entregó a Cs. Pero no. Maldonado ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a emular al ‘ilustre no adscrito’ y ha puesto todos los huevos de su futuro inmediato en la cesta de Por Mi Pueblo. La diferencia es que Cassá supo usar este recurso a conveniencia para consumar su objetivo de seguir en la órbita del PP, mientras que con Maldonado da la impresión de que no le queda otra tras la pataleta que hizo saltar por los aires el grupo naranja en la Diputación. Por lo pronto, parece un escritor de novela histórica y, en poco tiempo, ha consumado una trilogía que salta -a los ojos de los mijeños- desde el PSOE hasta Cs y el reciente Por Mi Pueblo. De momento, será el embajador en la institución provincial y el ayuntamiento costasoleño de ese cajón de sastre con miras municipalistas en el que todo cabe. Desde el alcalde de Benamocarra retratado en los juzgados Abdeslam Lucena, cuya relación con el PP terminó como el rosario de la aurora, hasta el exregidor veleño con el PSOE Antonio Souviron. El proyecto también contó en su despegue con el que fuera alcalde del PP en Rincón de la Victoria, José María Gómez ‘Pepín’, y en la sombra con el exregidor popular torremolinense Pedro Fernández Montes.

Precisamente, con Maldonado trabajaba en Diputación, hasta que la cesó en plena pandemia por acudir a reuniones sin saber el resultado de una prueba del Covid, Gema Palomo, que acaba de ser presentada por Vox con vistas a las municipales como su coordinadora en el distrito Centro de Málaga capital.

La desbandada de la formación naranja también ha estado muy presente en todo lo que ha rodeado a la celebración de las elecciones andaluzas y en el reciente inicio de la nueva legislatura. En Málaga, se han asistido a casos como el del ‘mal perder’ que evidenció con su derrota en las primarias para la lista provincial la cartameña Teresa Pardo, que fue la portavoz de Cs en el Parlamento de Andalucía. O a marchas del partido como las del exdiputado andaluz Javier Pareja de Vega o la de la exdelegada de Igualdad de la Junta en la provincia Lola Fernández, quien la semana pasada siguió el mismo camino que la consejera del ramo, la onubense Rocío Ruiz.

Está claro que algunos han esperado a cobrar hasta el último céntimo de los generosos sueldos de la política institucional, antes de salir corriendo del partido al que representaban.

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