El jueves entré en Twitter. Cada día lo hago varias veces. Soy como tú, no me prodigo nada. Solo soy activo para colgar mis artículos, la verdad, pero creo que es una buena herramienta para estar informado al instante si sabes a quién seguir, también es cierto. Ese jueves vi un tweet tuyo, que eres como yo y tampoco te prodigas mucho. Colgabas un comunicado y el titular ya me resumía lo que iba a leer, con mucha pena, en ese escrito. Como tú dices, decides colgar la cinta del pelo y afrontar otros retos. Cuando alguien toma una decisión así solo queda que respetarla, aunque te insisto que me da mucha pena. Me da pena porque estabas para jugar y eres muy buena, porque disfrutaba mucho viéndote jugar, porque tienes mucho que enseñar.

Ese post que cuelgas es un fiel reflejo de cómo eres tú, humilde, educada y respetuosa. Esto es fruto de esos valores que te han inculcado tus padres seguro. Es por eso que mientras se te va leyendo no paras de dar las gracias a todas esas personas que te han ayudado de una u otra forma a crear tu carrera. En resumen, le das gracias al baloncesto, porque seguro que tú eres lo que eres y cómo eres gracias a él y todas esas personas que han formado parte de tu baloncesto. Eso te hace grande porque tú eres grande, solo que tu grandeza no está en tu altura.

Por esa forma de ser que tienes, no te das cuenta de cuál es la realidad. Pero seguro que en unas semanas vas a comprender mucho mejor estas palabras que te escribo. La realidad es que el baloncesto malagueño es quien debe darte las gracias a ti. Tú eres la jugadora más importante que ha dado nuestra ciudad y mereces todos los reconocimientos públicos que merece una estrella del deporte de Málaga.

Es normal que no seas consciente, pero muchos íbamos a verte jugar cuando todavía eras un mico y ya te subían de categoría para jugar con las junior del CB El Palo. Y no sólo jugabas, sino que marcabas diferencia. Yo recuerdo de ir algún sábado a Los Guindos dos horas antes del entreno de mi equipo porque tú jugabas con tu equipo en las pistas exteriores. El baloncesto malagueño se te quedó pequeño y fuiste una valiente para lanzarte a la aventura de jugar en otras ciudades, en otros clubes, en la élite del baloncesto español. Y no un año ni dos, toda una carrera. Pero es que eres muy buena y el baloncesto no podía perderte por aquello de que en Málaga no había posibilidades de jugar al más alto nivel.

Tú debes ser un referente para todas las niñas que juegan a baloncesto ahora y sueñan con hacer la carrera que tú has hecho. Y eres ese referente no solo por lo bien que juegas o cómo conoces el juego. Eres un referente por todos los valores que te inculcaron desde pequeña y que tú sabes transmitir en la cancha a todos los que te siguen. Por supuesto que el deseo de muchos es que pronto haya muchas más jugadoras preparadas para hacer lo que tú hiciste y hay clubes, en la capital y la provincia, que hacen un excepcional trabajo con sus jugadoras para que esto pase pronto. Pero nadie puede negar que tú has sido la primera y que muy buena tiene que ser la siguiente para conseguir lo que tú has logrado en el baloncesto.

Por todo esto que te intento explicar y que tú posiblemente no has pensado, somos nosotros, todos los que formamos parte de una u otra manera del baloncesto malagueño, los que tenemos que darte las gracias a ti. Gracias por haber sido nuestra bandera en el baloncesto femenino. Gracias por tantos buenos ratos que hemos pasado viéndote jugar. Gracias por todos esos valores que transmites y que debes seguir transmitiendo porque son fundamentales para que otras puedan seguir tu camino.

Tienes toda la razón, la vida es la más bonita asistencia que nos puede dar el baloncesto. Y la tuya debe seguir el rumbo que tú hayas decidido, porque estoy convencido de que seguirás triunfando en lo que te dediques a partir de ahora. Pero ten siempre presente que el baloncesto no te olvidará, que tienes el respeto, cariño y admiración de todos nosotros y que seguirás siendo un referente para muchos.

La más grande cuelga la cinta, pero no se va. Las grandes siempre permanecen presentes. Y tú, Gema, eres la más grande.