14 de abril de 2014
14.04.2014
La Opinión de Málaga

Anatomía de una crucifixión: las heridas de Jesús en el Gólgota

14.04.2014 | 01:21
Anatomía de una crucifixión: las heridas de Jesús en el Gólgota

Cuero cabelludo
Casco de espinas

Los estudios del forense José Cabrera señalan que Jesús llevó un casco tupido de espinas en lugar de la corona de la que se tenía constancia hasta ahora.

Nariz
Fracturada por los golpes

Los legionarios romanos golpearon en diversas partes del cuerpo a Jesús. Los impactos en la cara provocaron una fractura de la nariz, entre otras lesiones, según Cabrera.

Hombro derecho
Desollado por la cruz

La cruz que Jesús cargó hasta su uerte pesaba unos 50 kilos. Este peso provocó que su hombro derecho se desollara de camino al Gólgota.

Costillas
Golpeadas con látigos con bolas de plomo

Durante su camino al monte donde moriría, Jesús recibió hasta 300 fuertes golpes en las costillas con unos látigos acabados en bolas de plomo.

Rodillas
Heridas hasta la rótula

El camino hasta el Gólgota estuvo lleno de caídas, debido al peso de la cruz. Jesús se desolló las rodillas hasta la rótula.

Muñecas
Atravesadas por clavos
La teoría de Cabrera coin
cide con el imaginario colectivo. Las muñecas de Jesús fueron atravesadas entre los huesos con clavos, que se reservaban para «ocasiones especiales».

Corazón
Atravesado para asegurar la muerte

Uno de los centuriones romanos tenía la misión de asegurar la muerte del crucificado. Para ello, atravesó  con una lanza de arriba a abajo y de izquierda a derecha el corazón de Jesús.

Pies
Atravesados con un solo clavo

A pesar de que lo habitual era atar con cuerdas a los crucificados, a Jesús le clavaron un solo clavo en ambos pies, que entró por los empeines.

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