Aunque el nombre pueda asustar un poco, la hernia de hiato suele ser un trastorno de carácter leve. Tan leve, que en gran parte de las ocasiones el afectado ni siquiera sabe que la tiene.

Qué es una hernia de hiato

Simplifiquemos diciendo que el denominado hiato diafragmático es una barrera orgánica que separa el estómago y el esófago.

En algunas personas la parte superior del estómago se abulta hacia el esófago, provocando que la barrera natural que es el hiato no cumpla a la perfección con su cometido. Esto ocurre con mayor frecuencia a partir de los 50 años de edad.

El resultado es que se produce un reflujo gastroesofágico, es decir, parte de los ácidos y fluidos estomacales ascienden hasta el esófago.

Síntomas de la hernia de hiato

Los síntomas son muy variados. La mayoría de las veces son tan leves que el afectado no se da cuenta de que sufre una hernia de hiato y esta es diagnosticada de forma casual.

Cuando se manifiestan, lo hacen en forma de:

  • Acidez estomacal
  • Dificultad al tragar
  • Episodios puntuales de tos seca
  • Halitosis
  • Náuseas
  • Deterioro del esmalte dental

Estos síntomas pueden manifestarse de forma individual o conjunta.

¿Debo preocuparme si me diagnostican una hernia de hiato?

No, a menos que sufras alguno de los síntomas referidos. Las personas a las que se les diagnostica una hernia de hiato durante una revisión médica, sin que tengan ningún síntoma, no precisan ningún tratamiento.

Tratamiento de la hernia de hiato sintomática

Para los pacientes que padecen este trastorno de carácter moderado, conocer los síntomas de la hernia de hiato es importante, ya que con la administración de medicamentos antiácidos, que eliminan las molestias y aceleran la reparación de los tejidos dañados por la irritación suele ser suficiente.

En los casos muy graves, que rara vez se dan, puede ser necesario practicar una operación para resolver la malformación estomacal y restablecer la barrera natural que separa el esófago y el estómago.

Un truco para curar la dieta de hiato en “cinco minutos” es añadir dos o tres gotas de limón a un vaso de agua y beberlo. De esta forma, se inicia el vaciado intestinal, se estimula la vesícula y se restituye el equilibrio ácido-base.