La hipertensión arterial es peligrosa, sobre todo si no sabes que eres hipertenso. Los daños en el corazón y el riesgo de ictus se disparan incluso antes de que llegues a experimentar síntomas de hipertensión.

Tradicionalmente, para reducir la tensión arterial se prescribía una dieta libre de sal común o cloruro sódico. Sin embargo, hay estudios contradictorios que apuntan a otras opciones para lograr el mismo objetivo.

Cómo reducir la tensión sin renunciar a la sal

Hay personas acostumbradas a comer con más sal y otras a hacerlo con menos, sin por ello notar alteraciones en el sabor de las comidas. Si formas parte del segundo grupo, te será más fácil adaptarte a una dieta baja en sodio en caso de necesitarlo, por ejemplo, por un problema de hipertensión. Aunque, si hablamos de reducir los valores de tensión arterial, hay maneras igual de efectivas o más que la supresión de la sal de mesa.

El Doctor Lu Qi, presidente de honor de HCA Regents y profesor de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, explica que la reducción de la ingesta de sal ayuda a controlar los problemas de hipertensión arterial y es una práctica saludable para casi todo el mundo, porque solemos consumir más sal de las cantidades recomendadas, muchas veces sin ser conscientes de ello.

Pero también nos explica que muchos pacientes obtienen resultados más que satisfactorios a la hora de controlar la hipertensión arterial moderando la ingesta de sal sódica sin llegar a reducirla, siempre y cuando adopten a la vez la llamada dieta DASH. La dieta DASH enfatiza los alimentos ricos en calcio, potasio, magnesio y fibra, que, al combinarse, ayudan a disminuir la presión arterial, y es en general una dieta cardiosaludable.

La dieta DASH recomienda la ingesta de cantidades generosas de frutas y verduras variadas, pero también de proteínas y grasas. Eso sí, las grasas deben ser saludables, es decir, las presentes en pescados azules, aguacates y frutos secos, o en el aceite de oliva. A cambio, se reduce el consumo de grasas saturadas y de grasas trans (grasas vegetales hidrogenadas), junto con el alcohol y los azúcares libres.

Toda dieta DASH se puede adaptar para que aporte diferentes cantidades de calorías, en función de las necesidades del paciente, permitiendo incluso ganar peso si lo necesitas. Pero lo más interesante para los pacientes hipertensos acostumbrados a comer alimentos salados en que, al no necesitar eliminar por completo la sal, lograr una mejor adherencia a su tratamiento y mejores resultados.