10 de diciembre de 2017
10.12.2017
Filósofo y escritor

"El plurinacionalismo es una tontería insostenible"

Fernando Savater publica un panfleto contra el separatismo

10.12.2017 | 20:27
Fernando Savater.

Bregado en navegar contra corriente durante el franquismo y en denunciar el terrorismo etarra, el filósofo Fernando Savater (San Sebastián, 1947) se vuelca ahora en poner a caldo el relato del separatismo catalán que le parece «insoportable» por su snobismo dogmático y supremacista. Empeñado en deshacer el entuerto, acaba de arrancarse con el panfleto Contra el separatismo (Ariel). Hoy no quiere hablar de ética ni de moral. Va a lo suyo, su libro, casi como Francisco Umbral. Savater, que participó en la creación de UPyD, ve el nacionalismo como un sueño narcisista. Poco le importa al filósofo que Junqueras rece en la cárcel y mucho, la escapada de Puigdemont a Bruselas. «Se comporta como esas falsas condesas que viajan por Europa intentado que no les cobren el hotel», comenta con su proverbial ingenio sin ocultar el cansancio por responder a tantas preguntas periodísticas sobre todo si no tienen que ver con su obra.

Señor Savater, ¿de dónde le ha surgido la imperiosa necesidad de escribir este panfleto contra el separatismo?
Es contra el separatismo en general que pueda aparecer en Europa porque el peligro no falta. Los estados democráticos empiezan a quebrarse en cuanto aparece una cuña separatista. Se cuartean y pueden acabar desmoronándose y dando paso a que se aprovechen de ello los que merodean en torno a la democracia con sus populismos, comunismos y fascismos.

¿Qué le parece el papel del señor Puigdemont presentándose en Bruselas como presidente de la república catalana en el exilio?
Está claro que Puigdemont no es presidente de nada y que se ha ido a Bruselas para que no le metan en la cárcel. Puso tierra de por medio para que no le detuvieran y se va presentando como presidente de la república como aquellas señoras que se hacen pasar por condesas para no pagar en Europa el hotel en el que se hospedan. Nadie se cree que sea presidente de nada y la prueba es que él mismo acepta unas elecciones autonómicas en el Estado que dice rechazar.

¿Qué le motiva a combatir tan denodadamente lo que considera la malignidad del separatismo?
El separatismo es el mal principal que hemos tenido en nuestro país. Tenemos problemas de paro, de inmigración y en otros ámbitos, pero el más grave, después del final de la dictadura, han sido los separatismos, a veces terroristas, como en el País Vasco, y en otros casos de un terrorismo light y retórico como el catalán. Los dos en cualquier caso son creadores de discordia severa.

¿En qué empeora el separatismo al nacionalismo?
El nacionalismo es un sentimiento que tiene grados y puede ser tibio e ingenuo. No es un pecado. Es risible y se hace pesado. Eso es una cosa venial, pero cuando sube de grados es peligroso y de hecho en el siglo pasado produjo dos guerras mundiales. El separatismo agrede directamente a los ciudadanos y a la ciudadanía. El nacionalismo catalán no es solamente que quiera gestionar una administración sino que niega la soberanía de los ciudadanos españoles.

Pero el nacionalismo es soportable, según usted.
Es soportable si uno tiene suficiente sentido del humor y siempre y cuando el nacionalista no dé la matraca permanentemente.

¿Ha tratado de averiguar si se trata de un asiduo lector suyo el presidiario que pidió el alejamiento de uno de los «jordis» para no volverse loco de escuchar su reiterado discurso nacionalista?
A ese pobre preso le tocó caer junto al señor Sánchez y pidió que le cambiaran de celda porque no soportaba más la matraca independentista. No creo que sea un seguidor mío, sino una persona a la que le aburren los discursos monotemáticos.

Usted ha dicho de todo del nacionalismo: que su éxito se debe a la falta de lectura, que es imbecilizador, pero ahí tiene a trece científicos catalanes de prestigio internacional que apoyaron la candidatura soberanista en las pasadas elecciones autonómicas. ¿Es que esas eminencias no leen o están imbecilizadas?
Uno puede ser muy sabio en un área e imbécil en las demás. Hay grandes actores que son maltratadores y la Alemania de Hitler estaba llena de científicos de primera categoría que colaboraban con el nazismo. Sabían mucho de lo suyo pero carecían de escrúpulos político-morales.

Piense que hay nacionalistas catalanes de tanto fuste como el historiador Josep Fontana, el economista Andreu Mas Colell, o el científico Joan Massague. ¿Por qué?
Uno puede tener mucho prestigio, que el de Fontana lo pongo en duda, pero eso no hace que su voz sea autorizada en todas las cuestiones. Si cada vez que hay un problema político preguntáramos al Premio Nobel de Física de turno seguro que respondería una tontería.

¿Qué le sugiere la carta abierta de 188 personalidades que denuncia cómo está gestionando España el proceso catalán y que viene a decir que aquí no hay un Estado de Derecho?
Son 188 personas profundamente equivocadas, espontáneamente o inducidas. Si son extranjeros suelen estar inducidos a equivocarse por otros que les dicen que Cataluña está peor que en la época de Franco. Las personalidades de España que firman esa carta lo hacen de forma tendenciosa o porque simple y llanamente son unos cretinos. Muchas personas célebres son perfectos cretinos.

¿Es contra natura el coqueteo de la izquierda con el nacionalismo?
A mí me parece que sí. Hasta ahora siempre la izquierda era internacionalista y partidaria de una ciudadanía que estuviera por encima de los terruños, del sexo, de la religión y de la raza. Una izquierda que vuelva a defender que existen catalanes y murcianos no está en muy buena disposición para cuando vengan los inmigrantes que nos piden la ciudadanía.

¿Por dónde va el PSOE de Pedro Sánchez y el PSC de Miquel Iceta con su propuesta plurinacionalista?
No lo sé, pero lo bueno sería que acabara ya. Eso del plurinacionalismo es un absurdo y una tontería insostenible. En España sí hay culturas diferentes pero también hay un problema político y políticamente no hay plurinacionalismo, hay un Estado que da ciudadanía y la da a todos. Sería bueno que la izquierda pensara un poquito y luego se aclarase en estas cuestiones.

¿Son xenófobos el independentismo catalán y el vasco?
Han tenido un componente xenófobo muy serio. Nuria de Gispert mandó no hace mucho a Inés Arrimadas a Cádiz y no olvidemos la idea de la pureza racial vasca que defendía Sabino Arana, que era un xenófobo puro y duro. La educación que hay en Cataluña es de una xenofobia explícita y abierta.

Pero ahora vemos a inmigrantes en las filas independentistas, ¿por qué?
Por la necesidad que tienen de integrarse. ¡Anda que no tuvimos etarras que no eran vascos! Una forma de integrarse de los inmigrantes es hacerse más nacionalista que nadie, pero cuidado, que después vemos que esos inmigrantes que hablan catalán de maravilla te pueden poner una bomba en Las Ramblas.

Usted acusa a la derecha de caminar siempre bajo palio, pero habrá visto que el obispo de Solsona es un ferviente agitador independentista. ¿Tenderá Dios a ser salomónico en este conflicto?
Los curas suelen estar siempre o del lado malo o trayendo al malo su lado. Esa es la experiencia que tengo de los curas en España.

¿Qué diferencia fundamental existe entre el nacionalismo vasco y el catalán?
Desgraciadamente, en el País Vasco hemos sufrido un terrorismo atroz, aunque en Cataluña existió también el de Terra Lliure. Hay diferencias culturales. El nacionalismo catalán es snob, doctrinal y supremacista. Ese snobismo no ha existido en el País Vasco donde somos más brutos. Por eso los etarras nunca aspiraron a decir a los demás lo que tenían que hacer. Un nacionalismo que además es snob es particularmente inaguantable.

Y en esto llegó el populismo. ¿Qué le dicen Pablo Iglesias, Ada Colau y Carmena?
No metamos a todos en el mismo saco. Carmena es una figura de la izquierda tradicional que merece su respeto. La Colau y Pablo Iglesias son figuras de una hipocresía política que en el fondo lo que quieren es apoderarse del poder a base de desgastar las instituciones. Es una operación en el caso de Pablo Iglesias inspirada en las pautas del comunismo leninista que han llevado a América Latina al absoluto desastre. Sería muy deseable que en España no dejásemos que pasase lo mismo que ha ocurrido en países como Venezuela o Cuba.

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