24 de abril de 2012
24.04.2012
Baloncesto. Última jornada

Aquel maldito verano de 2009

Los tres mejores jugadores de la pasada jornada tienen en común que son excajistas y que salieron por la puerta de atrás hace tres veranos

24.04.2012 | 07:00

Ndong y Germán hicieron más valoración (31) este fin de semana que todo el equipo cajista contra el Barcelona (29). Cabezas (25) fue clave en la victoria del CAI, rival directo del Unicaja por ser octavo o noveno

Hay un dicho popular que afirma que «cualquier tiempo pasado fue mejor». En el caso del Unicaja, rotundamente sí. Basta como ejemplo la clasificación de jugadores más valorados –o sea, los que mejor han jugado– en la última jornada liguera. Las tres primeras plazas las copan tres jugadores que no hace mucho vestían de verde y que tienen en común, además, que salieron del club por la puerta de atrás en el verano de 2009: Boniface Ndong, Germán Gabriel y Carlos Cabezas.

El pívot africano del Barça se salió el domingo en el Carpena alcanzando los 31 de valoración (2 puntos más que todo el Unicaja en ese partido, 29). Germán Gabriel, ahora en el Estudiantes, fue el principal encargado de hacer sufrir al Real Madrid en un partido que sólo al final pudieron ganar los merengues. El ala-pívot canterano verde también sumó 31 de valoración. Por su parte, Carlos Cabezas volvió a ser clave, un fin de semana más, en la victoria de su equipo, el CAI de Zaragoza –rival directo de los verdes, por cierto–, llegando a los 25 de valoración.
La casualidad ha sido macabra para coincidir esta jornada espectacular de tres excajistas con otro ridículo estrepitoso del Unicaja en la que va camino en convertirse en la peor temporada de los últimos 20 años. Aunque lo más curioso es que los tres protagonistas del fin de semana en la Liga Endesa no están en Málaga porque el club de Los Guindos no los quiso renovar aquel verano de hace casi ya tres años.

Boniface Ndong se fue de Málaga con tristeza. «No quieren renovarme» aseguró en una entrevista a La Opinión de Málaga el viernes 26 de junio de aquel 2009. Boni fue muy contundente al hablar de los dirigentes cajistas: «Renovar depende de dos partes y si una no quiere... No tengo ninguna oferta del Unicaja, me dijeron que me la iban a hacer, pero nunca ha llegado. No están interesados en mí. Estoy muy sorprendido. He oído que han fichado a Freeland en mi lugar. Juanma Rodríguez –(antiguo director deportivo)– habló con mi agente. Les pedimos que nos presentaran una oferta por escrito, pero no llega. Lo siento, pero no es mi culpa no renovar. Mi familia y yo somos muy felices en Málaga. La afición merece saber lo que pasa», aseguraba en las páginas de este diario.

De manera oficiosa, en aquellos días se apuntó desde Los Guindos que no era conveniente renovar a Ndong porque su rodilla no estaba para jugar al primer nivel. Que era preferible apostar por un jugador más joven. Tres años después de aquella decisión hay que decir que el Unicaja se equivocó.

El caso de Germán Gabriel ha sido un ir y venir constante. También salió del club aquel verano. Y fue de manera muy poco elegante. El Unicaja lo incluyó en el derecho de tanteo, a pesar de no contar con él, para intentar sacar tajada con un posible interés de otro equipo. El problema fue que nadie le presentó una oferta formal y se tuvo que incorporar al club cajista. Aíto García Reneses no lo quería en la plantilla y fue apartado. Se le obligó a entrenar con el Clínicas Rincón e incluso se le pidió que aceptara una oferta del Obradoiro para ahorrarse parte de su ficha. Al final, el Unicaja le tuvo que indemnizar días antes de que el Estudiantes de Luis Casimiro lo fichara para suplir la baja de Iturbe. Su lugar en la plantilla verde aquel verano lo ocupó Guille Rubio, fichado al Manresa tras pagar una cláusula de rescisión. Tres años después de aquella decisión hay que decir que el Unicaja también se equivocó.

De Carlos Cabezas hay poco que decir que no se haya dicho ya. Una bronca descomunal entre el que entonces era su agente, Gorka Arrinda, y el que fuera director general del club verde, Berdi Pérez, desembocó en que no se le ofreciera la renovación en tiempo y forma. Sergio Scariolo aprovechó la coyuntura y se lo llevó con un contrato millonario al Khimki ruso. Su adiós pudo arreglarse el verano de 2010, pero el club no quiso repescarlo por todo el ruido que había significado su marcha a Moscú. En 2011, ya con otro representante, hubo conversaciones abiertas, pero el club decidió apostar por Valters y Rowland. Tres años después de aquella primera decisión y 10 ó 12 bases nefastos después, hay que decir que el Unicaja también se equivocó.

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