10 de octubre de 2017
10.10.2017
Opinión. Tribuna

¡Que suene el ´I feel devotion´!

10.10.2017 | 05:00

Que suene el «I feel devotion»! Málaga vuelve a ser de Euroliga. Que las banderolas se agiten, que ruja el Carpena y que el himno de la mejor competición continental retumbe en nuestros tímpanos mientras el Unicaja inicia en casa su decimoséptima participación en el mejor torneo del básket en el Viejo Continente. Málaga es baloncesto. Málaga es de Euroliga. Y el Carpena abre el telón al baloncesto con mayúsculas, con una especie de Supercopa de Europa entre el equipo más grande de la Euroliga contra el vigente campeón de la Eurocup. Lo hace con un Unicaja que vive su mejor momento del último lustro. Más presupuesto, más abonados, más partidos que nunca, más expectación, más plantilla, más sueños... Imposible no sentir un cosquilleo por el estómago si eres aficionado al baloncesto en Málaga.

Esta Euroliga no se parece en casi nada a la que ha disputado el equipo malagueño durante 16 temporadas. Es una «SuperLiga» en toda regla. Los 16 mejores equipos de Europa. Sin «Cenicientas» de Bélgica, Polonia o Eslovenia. Aquí está únicamente la crème de la crème. Los mejores clubes con los entrenadores más preparados y los jugadores más decisivos. 16 candidatos a clasificarse para el Top 8. No sería ninguna sorpresa para nadie que cualquiera de los 16 se quedara fuera de los cuartos. Y esa es la grandeza de una competición, en formato de todos contra todos, que enamora, encandila y ofrece partidos sensaciones jornada a jornada.

Por el Martín Carpena pasarán todos. Fenerbahce, CSKA, Real Madrid, Olympiacos, Maccabi, Efes, Brose, Barcelona, Olympiacos... Un recital de nombres y jugadores. Un cúmulo de sensaciones. Málaga estará de nuevo en la primera línea del básket. Los focos vuelven a apuntar a la Costa del Sol. Jugará contra los mejores. Se sentará con los más poderosos y tendrá un pedacito de su tarta. Pero, no se engañen, todo esto son medias verdades... El Unicaja no puede competir, de igual a igual, contra la inmensa mayoría de los rivales. Unos, porque su apellido principal es «futbolero». Otros, por el impulso propio de gobiernos de sus países. Y, los más, porque tienen firmado un contrato por 10 temporadas en las que su condición de socio es inamovible. Ellos sí pueden ofrecer contratos largos y millonarios a sus jugadores. El Unicaja no está en esa tesitura. Pero competirá, por supuesto. Y dependerá del Carpena que llegue o no lejos. Si la «marea verde» recibe el jueves al Fenerbahce como recibió al Madrid en las semifinales de la ACB, el Unicaja ganará. Segurísimo. Y luego, al Bamberg. Y al Estrella Roja. Y al Zalgiris. Y al...

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