Tribunales

Condena de 104 años para Narváez Goñi por el atentado de Torremolinos

La Audiencia Nacional cree que estaba preparado para fabricar explosivos y que compró el coche usado

17.12.2015 | 12:14
Narváez Goñi, a su llegada a España tras ser extraditado desde México.

­La Audiencia Nacional ha condenado a 104 años y 4 meses de cárcel al etarra Juan Jesús Narváez Goñi, Pajas, como autor de un atentado con coche bomba contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Torremolinos, en el que resultaron heridas 3 mujeres y una niña, el 16 de abril de 1991. La principal prueba en la que se basa la sección primera de la Sala de lo Penal para condenarle es la adquisición en abril en Málaga del vehículo de segunda mano usado como coche bomba. Compra que el mismo admitió en el juicio haber hecho por orden de miembros de ETA, aunque creyendo que iban a utilizarlo para sus desplazamientos, y explicó que después se lo entregó a otra persona, a la que no quiso identificar.

«La inmediatez temporal entre la compra del auto y la explosión del coche bomba –cinco o seis días– es sugestiva de la integración de Narváez en el plan para atentar contra la casa cuartel (...) porque cuando se adquiere el vehículo el proyecto delictivo estaba en marcha», explica la sentencia.

Esa inmediatez temporal, añade, «es un indicador riguroso de la intervención de Narváez en el atentado más allá de la mera adquisición! del vehículo, a lo que añade la certeza de que el acusado en 1991 estaba ya integrado en el comando Ekaitz de ETA. Además, el acusado tenía «el conocimiento necesario para elaborar el artefacto y hacerlo funcionar como coche bomba» como acredita un cuaderno intervenido al comando con anotaciones manuscritas suyas sobre «la forma de alimentar explosivos múltiples».

A todo esto se une el hecho de que el coche adquirido por Narváez –que formaba parte de «una estructura clandestina» de carácter itinerante y «con problemas de abastecimiento de coches»– contara con 12 años de antigüedad. «Es decir, poco apto para desplazamientos rápidos», lo que, según la sentencia, quiebra su alegación de que pensaba que iba a ser utilizado para los desplazamientos de la banda.

La Sala –Javier Martínez Lázaro, Nicolás Poveda y Ramón Sáez Valcárcel– rechaza también que el material probatorio con que cuentan para condenar a Narváez sea el mismo que le llevó a ser absuelto en otras dos causas por las que ha sido juzgado desde su entrega a España desde México en 2014, ya que «allí no se contaba con el dato de la adquisición del auto, de la presencia en el lugar del hecho y de la inmediatez con el atentado». Por todo ello consideran probado, que el comando que integraba el acusado junto a José Luis Urrusolo Sistiaga recibió la orden de colocar un coche bomba frente a la casa cuartel de Torremolinos, «con la intención de causar importantes daños personales y materiales».

Para perpetrar el atentado, Narváez Goñi, ya condenado a 60 años de cárcel por el asesinato de dos policías en diciembre de 1991, adquirió un Renault 5 a un particular diciendo que era para su esposa. Los miembros del comando le sustituyeron las placas de matrícula por una doblada a un vehículo italiano y le colocaron una carga explosiva de 40 kilos de amonal.

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