29 de marzo de 2018
29.03.2018
Procesiones

Jueves Santo malacitano

El Jueves Santo se produce la eclosión de la Pasión - Se combina el luto y el esparto, el rico terciopelo de vivos colores, la marcialidad que imponen los legionarios danto escola a su protector y el aroma a barrio

30.03.2018 | 02:38

Santa Cruz


La hermandad de la Santa Cruz tiene en sus estatutos el fin de procesionar en Sábado Santo, algo que, de momento, no es posible. Pese al carácter recogido y austero de esta cofradía, procesiona en la tarde del Jueves Santo, la jornada más grande, llena de contrapuntos y luces. Ellos representan el silencio y la contención, otro sello muy necesario en nuestra Semana Santa.

A las tres en punto de la tarde se abrieron las puertas de San Felipe Neri. Mucha gente para ver el momento. Una cruz guía desnuda, acompañada por timbales roncos, empezaba a abrirse camino y luego, decenas de nazarenos de riguroso negro se ordenaban en la calle. El sello no podía ser más sobrio. Detrás, el trono de la Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia, magníficamente exornado, con la elegancia que requiere un cortejo de esta naturaleza. La dolorosa llegó a la puerta de San Felipe con 'Santa Cruz', interpretada por la Unión Musical Maestro Eloy Gacía. Para salir y en los primeros tramos del recorrido, 'Mektub'.


La Cena

La hermandad de Señor de la Cena y la Virgen de la Paz es el orgullo de Málaga, uno de tantos, pero no uno más ni uno menos. Es tal la contundente elegancia de esta cofradía con raíces ferroviarias y alma de Domingo de Ramos, que en el Jueves Santo pone la nota nostálgica que precede a la Pasión de Jesús, esa que se fragua en la última cena y ya no desaparece hasta la resurrección. Miles de personas se dieron cita a las cinco y veinte de la tarde para ver la salida de la hermandad en calle Compañía.

Abriendo la procesión, la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Sacramento de Yunquera. Luego, miles de nazarenos con túnica de color rojo se derramaron hacia Fajardo, una calle magnífica para procesionar.


Viñeros

Al Nazareno de Viñeros se le llama el Señor de Carretería. Y tiene su razón. El trono de carrete, dorado, con cuatro faroles de plata en las esquinas, se hizo a la calle Carretería con ritmo cadencioso. Sobre su trono, la imagen destaca por encima de todo. Con su pose elegante, la túnica burdeos ondeando con el movimiento suave que le imprimen los portadores. El trono se convierte en un altar donde el Nazareno es el único punto de referencia.

La Virgen del Traspaso y la Soledad esperaba en su trono procesional mientras su cortejo de nazarenos con túnica negra se desplegaban hacia la calle Carretería. Las acólitas turiferarias se afanaban por cumplir su misión, siempre pegadas al trono para que una nube de incienso perfumara él caminos de la Virgen. La campana sonó y el trono salió poco a poco, sin mecidas.


Zamarrilla

Entre El Perchel y la Trinidad se encuentra Zamarrilla. Un barrio que se volcó un Jueves Santo más con el Señor de los Milagros y su madre de la Amargura haciendo estrecha la calle Mármoles y casi no dejando sitio a los nazarenos. Sentimientos a flor de pie y aplausos a las puertas de la casa hermandad para ver a la Rosa del Jueves Santo.

Abriendo la cabeza de procesión, además de la Banda de Guerra de la Brigada de Aragón, nazarenos de las dos secciones y cuatro del Señor del Santo Suplicio, el tercer titular de la hermandad en proyecto de salir en procesión junto al Crucificado y la Dolorosa. Sus túnicas, color vino tinto y capirote de damasco blanco. Mientras salían los nazarenos del interior de la ermita, una saeta en la casa hermandad emocionó a los portadores.

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Misericordia

El Perchel tiene un Rey y una Reina y en la noche del Jueves Santo reparten misericordia desde el barrio y para toda Málaga. Miles de personas volvieron a congregarse en torno a la iglesia del Carmen para ver el inicio de la estación de penitencia de la cofradía de la Misericordia. Especialmente bello es el paso de la hermandad por Ancha del Carmen y ahí es donde se viven los mayores momentos de emoción y devoción.

La procesión comenzó con un homenaje a los pilotos del Ejército del Aire fallecidos este año en sendas misiones. Las gorras del teniente Fernando Pérez Serrano y del capitán Borja Aybar iban en el frontal del trono del 'Chiquito' y la madre de uno de ellos dio los preceptivos toques de campana del Señor.


Mena

La Legión levanta pasiones en Málaga y esas pasiones terminan llegando al Cristo de la Buena Muerte, que ha sido entronizado este Jueves Santo por mañana tras el traslado protagonizado por la Compañía de Honores del VI Tercio Alejandro Farnesio. La primera es la cofradía que acoge a la Legión, uno de los emblemas de la hermandad y con la que hay una simbiosis total.

Hay otra cofradía, la de sobriedad y austeridad nazarena. Con orden y elegancia. Que tiene un gran rigor en el sentido de la procesión. Bien plantada, que es ajena al bullicio que se forma a su alrededor por el paso de la Legión. Con nazarenos elegantemente revestidos con túnicas de terciopelo negro y con las maravillosas túnicas bordadas que pertenecían a las antiguas equipaciones (¿Habrá en un futuro más túnicas así? Ojalá). El cortejo está bien trabajado, con piezas del patrimonio muy interesantes como las mazas o las bocinas doradas, también antiguas, y que tienen un notable sabor añejo, que encaja perfectamente con la puesta en escena nazarena de esta hermandad.


Esperanza

El filo de la madrugada del Jueves Santo marca un antes y un después en la Semana Santa malagueña. Un espectáculo para los sentidos cuando el Nazareno del Paso y la Virgen de la Esperanza se hacen a la calle desde su casa hermandad de Hilera. Poco antes de la medianoche, concretamente a las 23 horas, la hermandad comenzó su estación de penitencia desde el corazón del Perchel, como antes hicieron Zamarrilla y Misericordia.

La gran novedad del pasado año se mantuvo también en éste. Ya no existe el famoso camión de romero que, antes del paso de la procesión por todo el recorrido, repartía la hierba aromática para que los malagueños la recogieran bendecida una vez que el trono de la Virgen pasase por encima de él. De nuevo, fueron los acólitos, que procesionan al inicio del cortejo y delante de las hachetas, los que lo distribuyeron. En total, se repartieron a lo largo de la madrugada unos 4.000 kilos de romero.

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