Tendencias

Cuando llegan las noches veraniegas

El color marfil reina en la alta costura y el negro pierde protagonismo

01.07.2013 | 13:56
Modelos con vestidos en tonos marfil.
Modelos con vestidos en tonos marfil.

Trucos y recomendaciones

  • El largo de los vestidos se ajusta a la rodilla y prepara las tendencias de un invierno en el que viviremos el regreso estelar de la denostada maxifalda.
  • Los pantalones también pierden peso para la estética de la noche, salvo los de seda o gasa, con mucha caída y la pernera tan ancha que parezcan faldas o incluso faldas pantalón, otro de los inventos de los ochenta que no habrá que perder de vista en los próximos meses.

Marfil, merengue, rosa palo, azul pálido, grises tenues y muy poco negro. Ésas son las claves para vestir la noche en un verano atípico en el que de momento es necesario taparse los hombros para hacer frente a las bajas temperaturas.

Por eso, colecciones como la de la firma Valentinoresultan ideales para las veladas nocturnas en el norte. Por el contrario, el negro pierde peso y queda relegado a trajes de cóctel, casi siempre cortos y en muchas ocasiones adornados bencajes.

Y si el presupuesto no da para hacerse con uno de los modelazos de la firma italiana, al menos es posible tomar ideas para inspirar los 'looks' de las ocasiones especiales.

En general, las líneas maestras de la moda para grandes ocasiones se centran en cortes puros y volúmenes que recuerdan al maestro Balenciaga.

Los accesorios se reducen a la mínima expresión, si acaso unos grandes pendientes o un collar que acapare todo el protagonismo. Por sendas similares a las de Valentino caminan Dior y Prada, con propuestas que van desde la llamada 'silueta cilindro', apropiada para mujeres con poca cintura y curvas.

También están en boga los cortes palabra de honor con vuelos, los diseños de cuello halter y las faldas que parecen sacadas de los trajes de Maria Antonieta.

El rojo Valentino no falta en las colecciones del maestro romano, siempre profuso en bordados hechos a mano y pasamanerías, que si bien se reducen de forma considerable, a causa de la delicada situación económica, se resisten a desaparecer.

Para calzar los pies de gala regresan los clásicos zapatos forrados con la misma tela del traje, siempre que no se trate de tejidos con excesiva consistencia. Flores, lazos y apliques pueden utilizarse a capricho.

Y si los pies se adornan, las cabezas se hacen más sencillas. Las melenas, mejor sueltas y sin aditamentos. Se impone la naturalidad.

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