Mitad de enero, dos años después. La pesadilla sigue muy presente para la familia Roselló y en especial para los padres de Julen, el pequeño fallecido tras caer a un pozo en Totalán y cuyo rescate fue seguido en directo por millones de personas en todo el planeta.

Son fechas en las que vuelven a revivir aquellas dos interminables semanas. Hace justo 12 meses, en el primer aniversario de aquella tragedia que azotó a la barriada malagueña de El Palo, donde nació y creció el pequeño, los progenitores ya optaron por «pasar este duro día en familia».

«Estamos superando todo de la mejor forma posible, como él habría querido», expresaba el propio José. Rodeados de familiares, que quisieron tener un «detalle íntimo», los Roselló intentan en plena pandemia recomponer el ánimo e intentar permanecer al margen de las imágenes más directas del rescate.

El domingo 13 de enero de 2019 saltaba la voz de alarma a lo largo de la tarde. Un niño de apenas dos años había caído al interior de un pozo de más de 70 metros de profundidad, mientras sus padres y los propietarios de la finca donde se encontraban preparaban una paella.

Vicky García y José Roselló no alcanzaban a comprender cómo Julen se había adentrado por un pozo de tan escaso diámetro, abierto días antes para intentar dotar de agua a la finca. La comida en el campo pasadas las fechas navideñas terminó por saldarse con la vida de su hijo.

Hace ahora un año tan dramático episodio no sólo lo tuvieron que revivir en la efeméride en cuestión, sino que también tuvieron que repasar las fechas clave del rescate con motivo del juicio en el que, jornadas más tarde, se desarrolló en el Juzgado de lo Penal número 9 de Málaga.

El propietario de la finca, David Serrano, fue condenado a un año de prisión y a indemnizar a cada uno de los padres con cerca de 90.000 euros, mientras que tendría que responder ante la Junta de Andalucía por un importe de más de 650.000 euros, correspondientes a los gastos del rescate.

El juez suspendió dicha pena de prisión, pero con requisitos como la imposibilidad de cometer delitos en dos años y el abono de 50 euros mensuales a los padres, hasta que su situación económica mejorase. No obstante, Serrano no abonó la cantidad correspondiente a diez mensualidades hasta los últimos días del pasado mes de diciembre (un total de 500 euros) y justo después de que se le hubiese advertido de su posible ingreso en la cárcel ante el reiterado impago del referido importe.

El letrado del propio David Serrano, Antonio Flores, justificó dichos impagos con la situación de su cliente, «que no tiene ni para comer». De hecho, en 11 meses sólo había abonado 100 euros, «cuantía mínima aceptada por los padres de Julen como prueba de buena fe».

El relato del rescate de Julen, narrado en directo para todo el planeta, se inició el lunes 14 de enero, horas después de que se hubiesen hechos públicos los hechos. Y se prolongó hasta la madrugada del 26 de enero. Una vez localizados los restos mortales del niño se les practicarían la preceptiva autopsia. La misma habría confirmado la muerte casi instantánea, el mismo domingo 13 de enero.

Antes de que se produjese la fatal caída tanto David Serrano, pareja de una primera de José Roselló, como este último, se disponían a preparar sillas, mesa y el fuego necesario para preparar la paella familiar que tenían prevista a menos de un kilómetro del casco urbano de Totalán.

Al parecer, Vicky se habría sentido indispuesta y habría pedido a José que se quedase a cargo de Julen, que permanecía sentado en una silla. No obstante, en un momento determinado, el pequeño se habría bajado de la misma y empezó a caminar por una zanja de poca profundidad y en forma de «L», en cuyo extremo se había abierto el pozo.

Después de haberlo perdido de vista nadie imaginó que el suceso se saldaría con el fallecimiento del niño. Puestos a hacer balance de algunos de los aspectos que fueron noticia durante el rescate, aunque nadie podrá reparar el daño causado en la familia, aquel enero de 2019 marcaría un antes y un después en el control de los pozos ilegales existentes en Andalucía.

Las distintas administraciones implicadas en la regulación de este tipo de infraestructuras agrarias pusieron en marcha a los pocos días diversas acciones dirigidas a determinar el número exacto de perforaciones sin tapar que pudiesen poblar las diferentes comarcas andaluzas.

Asimismo se destacó incluso fuera de las fronteras españolas la importante labor desplegada en materia de socorro. A los distintos cuerpos encargados de velar por la seguridad ciudadana se les unieron agrupaciones de ingenieros, de manera altruista, e incluso se construyeron dispositivos inéditos, como la jaula que permitió acceder al cuerpo del pequeño.