Lina despidió ayer a los efectivos de la Unidad Militar de Emergencia (UME) que participaron en las labores de control del fuego que ha afectado a varios municipios de Málaga vestida con la camiseta de una entidad deportiva de atletismo que toma su nombre de la montaña arrasada por las llamas, Sierra Bermeja Trail; y con una mascarilla customizada con la imagen de San Isidro Labrador, el patrón de Estepona, para expresar luto y gratitud.

«El luto por mi sierra y por el bombero fallecido y el agradecimiento al patrón de mi pueblo porque nos haya mandado agua», explica mientras muestra la camiseta, de colores negro y granate que recuerdan al dolor ante el fuego de estas últimas jornadas y a las llamas que han calcinado parte de la sierra. «He venido así hoy aquí expresamente», reitera.

Lina fue uno de los cerca de 90 vecinos que se citaron en una de las rotondas de acceso al Palacio de Exposiciones de Estepona, cerca del cual se habilitó el Puesto de Mando Avanzado para coordinar las actuaciones contra las llamas, para agradecer su labor y despedir con aplausos, gritos de ‘Gracias’ y ‘Héroes’ y cláxones de vehículos a la UME horas después de que la dirección de extinción del Infoca diera por controlado el incendio y redujera de 2 a 0 el nivel de emergencia.

Efectivos de la UME dejan sus mensajes en un cuaderno de firmas antes de partir. | L. O.

A poca distancia de Lina, Jesús aplaudía a los efectivos tras «días de mucha angustia». «No hay muchas palabras que decir. Que menos que aplaudir al final de su trabajo», agrega.

María José, cajera de una gran superficie comercial de Estepona, vivió de primera mano el drama de los vecinos desalojados de sus viviendas ante la amenaza del fuego a través de la situación de un compañero de trabajo de Jubrique. «Lo tuvieron que evacuar y no podía ir a su casa. Todo se produjo con mucha incertidumbre», apunta la vecina de Estepona, que desde el centro comercial veía pasar los hidroaviones «una y otra vez».

Unos 90 vecinos se citan en las proximidades del Palacio de Exposiciones de Estepona para agradecer la labor y despedir a las unidades de bomberos que regresan a sus bases

«Todo el pueblo está agradecido. Los bomberos estarán exhaustos de tanto trabajo y de la labor que han hecho. Y eso hay que agradecerlo. Aquí estamos para apoyarles. Sin ellos no hubiera sido posible», apunta la cajera, que recuerda «la incertidumbre y el miedo» que vivió durante los días del incendio.

María Teresa se refirió a los efectivos de la UME y al resto de bomberos que han trabajado contra el incendio como «héroes sin capa». «No tengo palabras para decir lo que ha pasado aquí en Estepona. Desde la ventana de mi casa se veía todo el incendio, el paisaje de todo el fuego y los aviones pasando por encima del balcón. Han sido llantos y llantos todos los días», apunta.

Los aplausos y agradecimientos fueron las últimas muestras de solidaridad de las continuas que los vecinos de Estepona han tenido con los efectivos que han participando en el control del fuego.