Falsos negativos en pruebas PCR, citas médicas falsificadas, estafas telefónicas para realizar donaciones a personas afectadas por la crisis de la Covid-19 o citaciones trampeadas para vacunarse. Desde el comienzo de la pandemia, la delincuencia presencial ha relegado en favor de los delitos telemáticos. El Observatorio Español de Internet (OEI) advierte de un incremento de hasta el 600% en este tipo de infracciones.

Los delitos deslocalizados han ganado terreno a la delincuencia presencial. El confinamiento aumentó el uso y consumo de internet, al tiempo que dejaba vacía las calles de las ciudades. Este hecho ha aparejado un crecimiento del número de ciberdelitos: «No solo han aumentado la cantidad de usuarios manejando datos en internet sino también el número y el valor de esos datos. Todo esto ha aumentado la ciberdelincuencia de manera exponencial», alerta Francisco Canals, director del Observatorio.

Un hervidero de fraudes y estafas relacionadas con la Covid-19 se suceden cada día en la Red. De manera deslocalizada, a través de internet o mediante telefonía móvil, estos delincuentes operan desde paraísos cibernéticos. Lo que dificulta la labor de los Cuerpos y Seguridad del Estado. Canals afirma que la mayoría actúa desde lugares remotos en los que rige otra legislación.

La figura del hacker solitario ha dejado paso a grandes organizaciones que reivindican sus acciones, asegura el director del Observatorio. En este contexto, se han efectuado varias detecciones en empresas dedicadas al fraude mediante llamadas telefónicas, en las que se pedían donaciones para ayudar a las personas afectadas por la crisis económica del coronavirus.

Las vacaciones de Semana Santa, por su parte, han evidenciado el aumento de delitos deslocalizados en detrimento de la delincuencia presencial, informa el OEI. Las restricciones a la movilidad entre comunidades autónomas han propiciado el desarrollo de infracciones que sirvan como salvoconducto para trasladarse de una comunidad a otra. «La gran diferencia con la delincuencia durante esta semana, años atrás, es que ahora el delito es cibernético y el delincuente es el propio ciudadano», expone Canals.

El exponencial aumento de la demanda de productos sanitarios ha favorecido la aparición de sitios web en los que se oferta desde mascarillas hasta vacunas contra la Covid-19

El transporte en el ámbito terrestre ha sido el foco de la mayoría de estas faltas. En las fronteras se han interceptado desde pruebas PCR falsificadas hasta volantes médicos trampeados. El OEI alerta del aumento de portales web en los que se anuncian pruebas PCR negativas, citas médicas o justificantes de trabajo, todo ello falsificado y por una cifra no muy elevada de dinero: «Muchos anuncios ofrecen pruebas PCR negativas por 20 o 30 euros».

Farmacias online

En esta nueva picaresca destacan, además, las farmacias online y los cibercuranderos. El exponencial aumento de la demanda de productos sanitarios ha favorecido la aparición de sitios web en los que se oferta desde mascarillas hasta vacunas contra la Covid-19, advierte Francisco Canals. Pasando por todo tipo de medicamentos sin ningún tipo de prescripción médica.

A esta praxis se suma la figura del cibercurandero, que opera desde el ámbito privado ofreciendo medicinas de tipo herbolario que aseguran tener el remedio contra el coronavirus o ser la alternativa para combatirlo. El Ministerio de Sanidad, asegura Canals, se encuentra ahora mismo investigando los distintos sitios web que incurren en estos delitos contra la salud pública.

El turismo de vacunas se mueve por España por internet

Las autoridades advierten de una práctica ya extendida en algunos países a nivel global, la del turismo de vacunación. Viajar a un país extranjero y conseguir la inmunización es ya una oferta turística ofrecida por algunas compañías. Además del billete y la reserva del hotel, los paquetes ofrecidos por este tipo de empresas ofertarían la vacunación contra la Covid-19. Todo ello, a precios desorbitados. Dubái, Cuba o Florida son algunos de los países que mayor turismo sanitario están presentando. En España, este tipo de turismo se mueve a través de Internet: «Es un tipo de oferta que se mueve en España por Internet y no es ilegal, pero sí discriminatorio ya que se llega a pedir hasta 20 y 30 mil euros por viaje», argumenta Francisco Canals, director del Observatorio Español de Internet. La legalidad de esta práctica, sin embargo, sí ha sido puesta en cuestión por las autoridades y los organismos oficiales. El turismo de vacunas, defiende Canals, irá perdiendo fuerza a medida que aumente el porcentaje de población vacunada en el país. Por su parte, la Red se ha convertido en un hervidero de fraudes relacionados con la Covid-19. A los anuncios que circulan por la Red y que ofrecen pruebas PCR negativas estarían cerca de sumarse otro tipo de fraudes que ya se están dando en otros países. El director del Observatorio no descarta que se instauren nuevos estafas relacionadas con la vacunación contra la Covid-19: «En España, como ya se está observando en otros lugares, se llegará a sufrir fraudes de empresas que llamen y, previo pago, aseguren dar citas para la vacunación».