30 de marzo de 2020
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Actualizado: 01-04-20 11:37h
Coronavirus

Aire para frenar la pandemia

En un tiempo récord de poco más de semana y media, un buen número de profesionales de la medicina del Hospital Regional y del Virgen de la Victoria, ingenieros de la UMA, miembros del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), veterinarios y un buen puñado de anónimos ciudadanos se han embarcado en un proyecto colectivo que lucha frontalmente contra el coronavirus en Málaga

30.03.2020 | 05:00
Los expertos muestran un prototipo del nuevo respirador.

Poco o nada se podía imaginar en 1990 un estudiante de Medicina, que 30 años más tarde un pequeño proyecto de respirador, abandonado en un cajón, y hecho con componentes electrónicos básicos y pequeñas piezas hidráulicas, iba a servir para intentar poner coto en 2020 a los estragos de una pandemia producida por un virus poco conocido.

Aquel joven estudiante de entonces, Ignacio Díaz de Tuesta, hoy es cirujano cardiovascular del Hospital Regional de Málaga y desde su puesto en primera línea en la lucha contra el Covid-19, observa cómo día a día aumenta el número de pacientes infectados.

Preocupado por la posibilidad de la falta de materiales y recursos, Díaz de Tuesta contó su viejo proyecto al director de investigación del Hospital Regional, Miguel Ángel Prieto, y al director del Ibima (Instituto de Investigación Biomédica de Málaga), Francisco J. Tinahones, y organizó el pasado miércoles 18 de marzo un equipo multidisciplinar para fabricar respiradores, uno de los elementos más susceptibles de agotarse en las UCI ante la avalancha de pacientes.

«Contacté con el Ibima para proponerles que tenía un prototipo y ver si éramos capaces de lanzarnos a producir el respirador», comenta Díaz de Mera.

Al día siguiente ya estaban involucrados en el proyecto, gracias a la eficiente gestión del gerente del Ibima, José María Guzmán, ingenieros de la UMA como Víctor Muñoz, catedrático del área de Ingeniería de Sistemas y Automática. «Al principio –comenta Muñoz– me empapé de cómo funcionaba un respirador tras varias reuniones con médicos, luego, con la ayuda de Carlos Pérez del Pulgar (otro ingeniero de su departamento) hicimos el diseño asesorados por Ignacio Díaz de Tuesta».

A partir de este momento se configuran dos equipos de expertos que trabajan en paralelo las 24 horas del día: uno para la fabricación de los diferentes prototipos de respirador y otro para los ensayos con animales y pulmones artificiales.

Las pruebas son un éxito y tras 24 horas de ensayos satisfactorios con animales, coordinados por el veterinario del PTA Ricardo González, se construyeron dos prototipos: el que se ha testado en los cerdos y un segundo, que tiene medidas de seguridad adicional para humanos y alarma de detección de eventos. Aunque pueda parecer mentira solo estamos a día 22 de marzo.

«El prototipo 3 es en el que se va a incorporar todo lo necesario para llevarlo a las UCI», añade Díez de Tuesta, quien comenta que están pendientes de la aprobación de un Comité Ético que les dé el visto bueno para testear el prototipo en humanos y acto seguido, empezar con la producción. «La producción solo empezará cuando tengamos los parabienes del ensayo clínico en humanos», quiere dejar claro Díaz de Tuesta.

El promotor de este proyecto quiere incidir en que este respirador « hay que usarlo cuando no haya uno convencional y el paciente necesite un respirador para sobrevivir. Es un respirador de emergencia».

Respecto a la futura producción, Víctor Muñoz asegura que tienen con su actual proveedor de piezas «asegurada la fabricación de 80 respiradores» , y que cuando cambien de proveedor, «tendremos que hacer pequeños cambios en el prototipo para adaptarnos a los nuevos suministros», aunque la idea original es llegar a los 300 respiradores en una semana.

Respecto a los costes de cada respirador, Díaz de Tuesta recuerda que el modelo inicial que hizo en su época de estudiante tenía un coste de 80 euros. «El que hagamos ahora saldrá por unos 600, a los que habrá que añadir el coste del trabajo de los montadores», añade.

Hablando del proceso de producción del respirador, este es escalable. Según de Tuesta, «dos personas, sin grandes conocimientos técnicos y científicos pueden montar un respirador en dos horas, por lo tanto, dependiendo del número de equipos que se pongan a montar, así podremos saber el número de respiradores que fabricaremos en un día. Eso lo sabremos más adelante».

Pero no solo la comunidad científica y técnica de nuestra ciudad se ha involucrado en el 'Málaga Respira 3'. Víctor Muñoz quiere destacar a gente como «el gerente de una empresa de componentes hidráulicos y neumáticos del polígono de Guadalhorce que se ha volcado con nosotros, además de Antonio Santiago, jefe de mantenimiento de las máquinas del Clínico que ha sido fundamental en el proyecto. 'Málaga Respira 3' también es de ellos», concluye.

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