Málaga, en pleno confinamiento. | ÁLEX ZEA

Como si de un moderno Ruedo Ibérico de Valle-Inclán se tratara, por ‘Gracias, asesino’ (Ediciones del Genal), la última novela del veterano periodista Bosco Esteruelas (Zaragoza, 1951), antiguo corresponsal en medio mundo con la Agencia EFE y El País, desfilan personajes de carne y hueso como Felipe VI, Pablo Iglesias, Isabel Díaz Ayuso o, faltaría más, don Ramón María del Valle-Inclán.

Pero sobre todo, en esta novela en la que no falta ni la surrealista presencia de tres ratas ilustradas, lo que desfilan son las semanas y meses de confinamiento a causa de la pandemia, vividos por el autor en Málaga, desde hace unos años su ciudad de residencia, a la que en la novela llama su «ciudad accidental».

«Es que recalo en Málaga accidentalmente. Era lo que buscaba: un clima agradable, el mar y luego una ciudad con un clima cultural que no tiene nada que envidiar a Madrid o Barcelona», explica el periodista.

Como detalla, la novela empieza a fraguarse cuando, diez días después de que Pedro Sánchez decretara el estado de alarma, decide reactivar su blog en FronteraD, la revista digital que dirige el también periodista y escritor Alfonso Armada, que ha prologado esta obra.

«Era muy agradable porque me organicé la vida de tal manera que no sentía la soledad. Estaba informado al día y era a última hora de la noche cuando escribía», cuenta Bosco Esteruelas.

La recopilación de estas entradas que conforman ‘Gracias, asesino’ es algo más que un diario del confinamiento, pues pronto el autor introduce el esperpento de Valle-Inclán para retratar la ‘irrealidad’ de la pandemia, en una obra en la que el mismo escritor se convierte en personaje del libro.

«En lo que he escrito hasta ahora siempre he tendido a mostrar la humanidad que yo pueda tener. No voy poniéndome medallas. He visto que en esta pandemia hemos sufrido y seguimos sufriendo y he querido abrir en canal todo lo que me rodea», detalla.

Por cierto que el título, ‘Gracias, asesino’, es un irónico agradecimiento al coronavirus que tantas vidas está segando, por haberle descubierto al autor, en esos días de encierro obligatorio, tanto el sosiego para escribir como la mediocridad de nuestros representantes públicos.

A este respecto, Bosco Esteruelas recuerda lo que André Malroux decía de que una nación tiene los políticos que se merecen. «Los políticos, no sólo en España, son los que más se parecen a nosotros», apunta el periodista.

Con una trama en la que no falta una singularísima corrida de toros ni el mar de Málaga de fondo, el escritor está convencido de que la técnica del espejo deformado con el que Valle-Inclán retrató a la sociedad del XIX y de comienzos del XX sigue muy en boga en la actualidad. «Si lo miras bien, no hemos cambiado mucho».

Una de las preguntas que lanza esta original novela es si la situación actual está sirviendo para que mejoremos como sociedad. «Si sale algo positivo será de las personas», apunta el escritor.

‘Gracias, asesino’, la esperpéntica pandemia del coronavirus, desde un balcón de Málaga.