El mercado municipal de Salamanca es una joya del estilo arquitectónico neomudéjar diseñada por Daniel Rubio y ejecutada entre 1923 y 1925. Enclavado en el corazón del Molinillo, uno de los barrios míticos y con más sabor popular de la ciudad, este mercado, que es un Bien de Interés Cultural (BIC), necesitaba, al menos desde mediados de los noventa, una amplia y profunda reforma, no sólo un lavado de cara. Y a ello se puso el Consistorio, de tal forma que estos trabajos, una vez se decidió empezarlos en abril de 2019 tras una larga tramitación, presentaron numerosos problemas para la empresa adjudicataria, ya que había importantes deficiencias estructurales que no se habían diagnosticado durante la fase de proyecto, algo normal con este tipo de monumentos. Pero el vecindario y los comerciantes ya pueden ver cómo empieza a lucir la nueva cara de uno de sus enclaves más queridos, porque a finales de enero concluyó la primera fase de la obra y, en unos días, comenzará la segunda.

Este periódico acompañó a la edil de Comercio y Vía Pública, Elisa Pérez de Siles, y al concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López, en su visita a este mercado de abastos el pasado jueves por la mañana. De la primera fase destaca, sin duda, la extraordinaria recuperación de la portada trasera o norte del mercado y de sus policromías y fisonomía originales, dice Pérez de Siles.

«El día 25 acabamos de terminar la ejecución de la primera fase; del 25 al 29 la parte del mercado que ha sido sometida a reforma permanece cerrada, porque hay que trasladar unos 20 puestos que ahora están en el mercado provisional de la calle Salomón»

Elisa Pérez de Siles - Concejala de Comercio del Ayuntamiento de Málaga

«Acabamos de terminar la ejecución de la primera fase, acabó el día 25; del 25 al 29 la parte del mercado que ha sido sometida a reforma permanece cerrada, porque hay que trasladar los puestos (unos 20) que ahora están en el mercado provisional de la calle Salomón», dice. La idea era recepcionar la obra hace unos días, aunque sea de forma parcial. Hasta el 12 de febrero, los establecimientos que ocupan la mitad del mercado que no ha sido rehabilitada pasarán a la estructura provisional para continuar su actividad, mientras se hacen las obras. Ahora, de hecho, se están ejecutando algunos detalles en la sede comercial provisional, sobre todo para adaptar los puestos. Estos son otros 20 comerciantes. Hay 42, dice Pérez de Siles. «Esperamos que la ejecución de la segunda fase vaya incluso más rápido que la primera. La primera tuvo no sólo las complicaciones propias de una obra de esta envergadura, sino que además durante la ejecución surgieron algunos problemas, algunos daños estructurales que no se conocían durante el proyecto, lo que ralentizó la obra. Además, los plazos se han tenido que interrumpir por la pandemia», dice, aunque espera que la experiencia de la primera fase sirva para agilizar la segunda y que pronto esté rehabilitado integralmente el mercado, «recuperando sobre todo la fisonomía y policromía originales, con un mercado de vanguardia en el interior». Señala, sobre todo, el magnífico trabajo hecho con la portada trasera, que luce impresionante en el barrio y pone el ejemplo de los azulejos que muestran gallinas o pescados, dando fe de la memoria comercial de la plaza.

Detalle de los azulejos. Álex Zea

El mercado se presupuestó inicialmente en 1,2 millones de euros, de los que 480.000 provienen de fondos Feder europeos. De ellos, 320.000 se han usado para construir el mercado provisional, porque se quería mantener la actividad a toda costa. Luego, hubo que hacer un modificado del programa ante los problemas de estructura, que incrementó la factura en 250.000 euros, por lo que la inversión es de 1,5 millones. «Es un mercado de abastos, fundamentalmente enfocado a la venta de productos frescos, con algunos usos complementarios, que además tenía los 50 puestos ocupados», recalca. La oposición ha criticado varias veces la tardanza de la ejecución.

Los nuevos puestos y una visión interior de la portada Álex Zea

Raúl López, por su parte, dice que las obras de rehabilitación de estos mercados son difíciles porque «sabes aparentemente cómo se encuentran, pero no conoces el detalle interior ni las estructuras. Como dice la concejala, en la fase uno, nos encontramos con que cuando vamos saneando la estructura nos topamos con muchos problemas que alargan el tiempo de obra; antes de Navidad hicimos un sprint para avanzar un poco, pero los propios comerciantes nos pidieron no hacer traslados, por lo que esperamos a que acabaran las fiestas». Destaca el concejal que el horizonte principal es llegar al verano, pero no sabe vaticinar el ritmo al que avanzarán las obras y pone como ejemplo que ahora se están haciendo modificaciones de estructuras eléctricas en los puestos nuevos, que ya no tienen «los mismos requisitos energéticos que antes».

«Este tipo de estructuras no se pueden diseñar en un papel y creer que se puedan ejecutar al 100%, vamos encajando con mucha cintura toda la problemática que va surgiendo a lo largo de los trabajos, y creemos que este mercado va a ser un referente como ya lo es Atarazanas, que genera un turismo especializado y un movimiento de ciudadanos que es muy posible que hace un tiempo no fueran allí a comprar, y ahora es un símbolo aquello y sí acude gente de toda Málaga. Creemos que muchos malagueños van a venir a comprar al Molinillo, además de regenerarse urbanísticamente la zona». De momento, han andado la mitad del camino. Esperan que el segundo tramo de la vereda no sea tan complejo.