La crisis sanitaria ha golpeado al comercio malagueño con diferentes grados de vehemencia en función de su ubicación, dimensión o sector. Fue un hecho rápidamente corroborado cuando la ciudad acabó la desescalada hace casi un año y que se sigue perpetuando actualmente. 

En cuanto a la localización, hay claras diferencias entre cómo han digerido los barrios la nueva normalidad y cómo lo ha hecho el casco histórico. Pero, además, el distrito Centro ha seguido dos rutas dependiendo de la zona en la que se ponga el foco.

En vías consideradas como «secundarias», por ejemplo, la calle Nueva, el número de locales comerciales vacíos ronda el 25% y el 30%, según apunta la consultora Savills Aguirre Newman a este periódico.

«La gente no ha podido aguantar y también no han bajado los alquileres», destaca la presidenta de la Asociación Centro Histórico de Málaga, Juanibel Vera, que señala a la calle San Juan como otra de las más afectadas por los cierres. «Habrá que mirar qué pasa con todos estos locales y todo este vacío que hay en el centro. Antes era dificilísimo encontrar un local y los precios estaban desorbitados».

En líneas generales, la asociación considera que aún hay ciertas reticencias a emprender y a embarcarse en nuevos negocios en el centro aprovechando la disponibilidad de los locales comerciales pero aún así están recibiendo noticias de algunas aperturas inminentes.

«La verdad que es admirable y te da un poco de alas para decir que hay gente que quiere invertir», confiesa Juanibel, que habla de «ilusión» entre los asociados de cara al verano y el regreso de los cruceros.

Una mujer pasea junto a un local en desuso Álex Zea

Por otro lado, en zonas de gran pulso comercial como la calle Larios, la situación es bien distinta. La consultora Savills Aguirre Newman aclara que no se han llegado a producir cierres de los locales sino que han proliferado las operaciones «off market» [fuera de mercado], es decir, que los puntos de venta cambian de inquilino sin que el local llegue a anunciarse como disponible en el mercado.

Para estas zonas de la ciudad más codiciadas por las grandes marcas, el descenso en las rentas está en torno al 10% y los cierres atienden más a procesos de reestructuración de las cadenas en los que ya estaban sumergidos y que la pandemia ha apresurado.

«Los operadores ya venían con un plan de reestructuración de sus puntos de venta, con reajustes en el número de tiendas, quizás no tanto en pérdidas de superficie comercial pero sí en unidades de tienda. Y el Covid ha acelerado muchísimo esos planes de expansión», explica el director de Retail de Savills Aguirre Newman, Juan Pedro Hernández. En la provincia, se han visto afectados varios puntos de venta de Inditex y H&M.

Al mismo tiempo, el levantamiento del estado de alarma y la progresiva recuperación de la movilidad nacional e internacional ha vuelto a poner a Málaga en el foco de las grandes cadenas. Según Juan Pedro Hernández, «está habiendo una gran actividad. Prueba de ello es la reciente apertura de Rituals en calle Larios, que es una operación de 2020, de la pandemia».

Actualmente, el precio de los locales comerciales establecidos en la calle Larios se mantienen entorno a los niveles precovid y ronda los 250 euros por metro cuadrado

En las calles más secundarias, las caídas son más acusadas, de en torno al 30%, y su precio ronda los 65 y los 70 euros para locales de hasta 120 metros cuadrados.

Negocios vacíos en el Centro Álex Zea

Posibilidades en agosto

El buen ritmo de la campaña de vacunación y la progresiva apertura de la movilidad internacional -a partir del 7 de junio, todos los vacunados podrán acceder a España con independencia del país del que procedan-, aportan una sensación de «alegría» y de «alivio» al gremio del comercio malagueño.

Según el presidente de Málaga Comercio, Salvador Pérez, los negocios vivieron un 2020 «caótico» por lo que la situación actual no debe compararse con el año del estallido del virus sino con el anterior, el 2019. «Si comparamos el 2020 con el 2019, que sería lo sensato, la verdad es que estamos muy mal porque no está faltando turismo», lamenta.

Y aunque hasta ahora, según asegura, cierres totales de negocios no hay demasiados porque los propietarios «están intentando aguantar lo máximo posible», aún está en el horizonte el riesgo de que en los próximos meses se vean obligados a echar la persiana definitivamente entre un 15% y un 20% del tejido comercial malagueño, por lo que exige a las administraciones públicas una reflexión y previsiones para las próximas debacles que pudieran llegar.

Con todo, Salvador Pérez cree que, a tenor del avance de las vacunas, puede que este agosto empieza a arrojar mejores resultados, cuando la inmunización permita la llegada del turismo británico, su gran caballo de batalla, y haya una mayor libertad de movilidad.

«Y a ver si el último cuatrimestre del año podemos ir aliviando el tema. Pero aún nos queda mucho», espera Pérez.

Un hombre camina frente a varios negocios con la persiana bajada en el Centro. Álex Zea

Los barrios malagueños aguantan mejor la pandemia

Las exigencias de distanciamiento social ha provocado un cambio en los hábitos sociales y laborales de la ciudadanía que, después de más de un año, se han consolidado. Esa modificación de las rutinas empieza por el entorno laboral, donde se ha impuesto el teletrabajo, las reuniones telemáticas y la creación de equipos burbuja para mantener a las plantillas lo más distanciadas posible. Esto ha generado una tendencia a hacer más vida cerca del hogar. Por otro lado, el tejido comercial de los barrios ha impulsado campañas para concienciar a los residentes de la importancia de apoyar el consumo local para mantener vivo al sector. Es el caso de la Asociación de Empresarios Málaga Este, con su lema «Compra en tu barrio, hazlo crecer. Y ahora más que nunca».

«Se sobrevive porque de alguna manera hemos conseguido concienciar a la gente, creo que no solo en este barrio, de que comprar en el barrio salva puestos de trabajo», apunta la presidenta de la asociación Carmen Caballero, que advierte de una mejoría de la situación en la hostelería y la restauración que no llega a extenderse al resto de sectores. «El pequeño comercio de otros gremios es verdad que abril y mayo están «raros» para lo habitual en la fecha». Aún así no se han librado de los cierres y, aunque también hay iniciativas emprendedoras, «la gente tiene miedo». En opinión de Caballero, la prueba de fuego llegará después del verano, cuando «pase la alegría de la temperatura y de la playa», ya que vaticina que el último trimestre del año será complicado.

Un cartel de se alquila se lee tras un grupo de comensales. Álex Zea