Médicos del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria y representantes sindicales se han concentrado esta mañana en señal de protesta por la última agresión a un médico del servicio de Urgencias, ocurrida el pasado jueves, cuando un preso de la cárcel de Alhaurín de la Torre, presuntamente, le propinó un puñetazo al facultativo que le estaba atendiendo, rompiéndole la nariz.

Según el Sindicato Médico, que ha convocado la jornada de protesta, el individuo se negó a permanecer ingresado en el hospital, como le aconsejó el facultativo ante los problemas respiratorios que presentaba, por lo que el médico le indicó que debí firmar el alta voluntaria, a lo que, presuntamente, el reo reaccionó pegándole un fuerte puñetazo, en presencia de los agentes de la Guardia Civil que lo custodiaban.

"Estamos aquí en apoyo de nuestro compañero y para expresar la tolerancia cero a cualquier agresión a los profesionales sanitarios y no sanitarios de este hospital", ha afirmado el gerente del hospital Clínico, José Antonio Ortega, que ha participado en la protesta.

El gerente el hospital ha confirmado que el médico agredido permanece de baja laboral en su domicilio con los huesos de la nariz rotos y un taponamiento nasal. Ortega ha explicado que "la sociedad tiene un problema de agresividad, de falta de diálogo y de resolver las quejas por los cauces habituales en vez de recurrir a la agresión a los profesionales sanitarios y no sanitarios que han luchado y se han esforzado tanto durante la pandemia y que no se merecen este tipo de agresiones".

Para Carmen Yagüe, facultativo de Urgencias, además del daño físico, el médico sufre secuelas psicológicas porque fue agredido sin haber tenido previamente ningún enfrentamiento ni una actitud que pudiera desagradar al paciente, por lo que no se esperaba una agresión, que además de las lesiones físicas le va a crear una gran inseguridad a la hora de atender a un paciente.

"Tan sólo le informó de que si no quería quedar ingresado en el hospital, como aconsejaba la patología que padece, debía firmar el alta voluntaria y la respuesta del paciente fue darle un fuerte puñetazo", afirma Carmen Yagüe.