En 2004, en la exuberante isla indonesia de Flores, llamada así por los portugueses, se localizaron los restos de un homínido de algo menos de un metro de altura que fue conocido como ‘el hombre de Flores’ y apodado ‘el hobbit’.

Posteriores investigaciones aclararon que la criatura con la que se homenajeaba a Tolkien se extinguió hace unos 50.000 años, mes arriba, mes abajo.

¿Es posible localizar evidencias de homínidos del Paleolítico Medio en Málaga capital? Aunque cause sorpresa a la comunidad científica, así es.

Porque hay que ser un metafórico microcéfalo y compañero de aventuras del hombre de Flores, una verdadera criatura con dos dedos de frente -a lo sumo-para perpetrar lo que han perpetrado en un entorno lleno de plantas, agua y flores como el Parque de la Laguna de la Barrera.

Precisamente en este precioso lugar y pocos días antes de la llegada del estado de alarma, en marzo de 2020 tuvo lugar una bonita ceremonia, con la presencia del alcalde, Francisco de la Torre, en la que al nombre del parque se le añadió el de ‘arquitecta María Eugenia Candau Rámila’, en recuerdo de esta arquitecta municipal, fallecida en 2017. El que la zona verde llevara su nombre se debió a que fue ella quien la diseñó en 2005 junto a Juan Antonio Marín.

Aparte de este reconocimiento, un grupo de antiguos compañeros de la Gerencia de Urbanismo idearon la instalación de una escultura de Chema Lumbreras. Se trata de la figura de la una niña que aparecía corriendo mientras llevaba un libro en el brazo. A los pies de la obra se había seleccionado un poema de la propia María Eugenia, que como comentó esta sección en septiembre del año pasado, era un canto de amor a la Naturaleza y a la Humanidad.

Pues bien, a años luz del amor a la Naturaleza y a la Humanidad hay que emplazar la acción de uno o varios tarugos, metafóricos compañeros del ‘Homo floresiensis’, que en la noche del jueves al viernes de la semana pasada sustrajeron la escultura de Chema Lumbreras, valorada nada menos que en 9.500 euros.

El robo, comentaba esta semana la concejala de Cultura y de Teatinos, Noelia Losada, fue denunciado a la policía.

El anónimo mendrugo que se la llevó quizás la emplee para hacer sonar su cabeza hueca con la de la escultura y de esta manera descubrir la música.

Ojalá que la policía desenmascare pronto a este mamífero, desconocido para la Ciencia, y devuelva sana y salva la escultura al parque soñado por María Eugenia Candau.