Eli Quesada salió a la calle sin ganas de arreglarse, hacía calor y un moño desenfadado junto con unas chanclas le pareció la mejor opción. Estaba trabajando, sin contrato de por medio ya que su jefa eran sus inseguridades, se encontraba en plena fase de aceptación, de demostrarse que no tenía que ir siempre con tacón, peinada o maquillada para sentirse bien. Pasó por una parada cuando le llegó la «hostia de realidad», palabras hirientes que recuerda con una claridad pasmosa: «A esa no la toco ni con un palo, la dejaría para la última de la noche, para una chupadita, y ni eso». ¿Lo peor? Que al compartirlo en su Instagram, Vistetequevienencurvas, se encontró con multitud de mujeres afirmando que le habían ocurrido episodios similares.

«Hace falta un cambio bestial a nivel social, estamos en una cultura donde hay programas y revistas dedicados a enjuiciar, a mostrar y a criticar, la gordofobia está interiorizada, no es algo que sea puntual», afirma Eli Quesada, la cual convive con una TCA desde que tenía 14 años, «padezco anorexia nerviosa y eso es algo que siempre está».

Eli Quesada posando en una de sus publicaciones de Instagram.

No es la única que se ha acomplejado por su físico, la marbellí Marina Llorca se sentía como un bicho raro, su cuerpo no se asemejaba al resto de chicas de su entorno. «Jugaba al baloncesto y un compañero de mi mismo club se dedicaba a insultarme y humillarme», cuenta Llorca mientras especifica que su TCA la ha acompañado desde su adolescencia hasta los 24 años, «no lo puedes controlar, entré en un buche en el que mi mayor obsesión era perder peso, me castigaba, era muy dura conmigo misma». La marbellí puso en marcha una iniciativa llamada ‘MarinaImitandoXL’ en la que a través de su cuenta personal de Instagram ‘copia’ fotos subidas por famosas para reivindicar que con cualquier tipo de cuerpo es posible conseguir dichas instantáneas.

‘Weloversize’ se ha convertido en uno de los perfiles de referencia en Instagram en los que se trata la diversidad de cuerpos, «el principal mensaje que queremos transmitir es que el cuerpo que tengamos no nos puede limitar, lo que la sociedad dicta como cuerpos válidos e inválidos no es real, al final lo válido es la diversidad», declara Beatriz Romero, portavoz de ‘Weloversize’. Ella misma, en el verano de sus 37 años, se enorgullece de lucir por primera vez un pantalón corto,«no podemos dejar de hacer cosas por nuestros complejos o porque nos digan que nuestro cuerpo no es lo suficientemente bueno para lucir un pantalón corto o un escote».

El 4% de la franja adolescente (de los 14 a los 20 años) desarrolla una TCA en nuestro país

Dilema con las tallas

Eli Quesada decidió abrir un blog en 2011 porque siempre ha sido una persona de talla grande a la que todo el mundo le preguntaba dónde compraba la ropa. La asesora de imagen no titubea al poner sobre la palestra un problema latente, las grandes marcas excluyen de su tallaje a personas con cuerpos no normativos. Por cuerpos «que no se ajustan a la norma ‘autoimpuesta’» no solo hay que pensar en una talla 50, basta con pasar la 42 para que se empiecen a encontrar dificultades, «muchas mujeres por el hecho de superar la 42 , tener más pecho o la espalda un poco más ancha no encuentran una puñetera camisa en cualquier tienda de Inditex». La ‘influencer’ denuncia un mensaje constante de «cambia tu cuerpo porque estás mal, no hay ropa para ti porque estás mal...Eso es lo que la población recibe día tras día».

Hallar ropa ajustada para un cuerpo que se sale de la norma es un problema común. La marbellí Marina Llorca explica que miles de mujeres le escriben resaltando que les resulta difícil encontrar ropa por lo que afirma que «siempre hace un contenido inclusivo para todas las tallas, si luce un bikini intenta que llegue desde la 32 a la 56». La creadora de contenido no duda en señalar a las grandes marcas: «H&M está retirando las tallas grandes de su tienda física y las está dejando solo para lo online». Marina Llorca resalta como «desde la comunidad ‘Body positive’ nos encontramos que hay marcas que están ampliando el tallaje pero no están llevando esa mercancía a las tiendas, cuando una persona entra al establecimiento y pregunta por su talla, le dicen que no la tienen y que la puede comprar por internet».

«Iba con mis amigas a las típicas tiendas de adolescente a comprar un ‘top’ y yo no entraba en la ropa, no podía comprarme nada, terminé no saliendo de compras con mis amigas porque me daba vergüenza, solo iba con mi madre», relata la ‘influencer’ Marina Llorca mientras da un ‘mazazo’ a la industria de la moda alegando que «algunas de las grandes marcas tienen una imagen que quieren mantener, aunque suene duro, no quieren que cierto perfil de consumidor entre sus tiendas físicas, las relegan a pedir online».

Lucir ‘carne’ en verano

El verano es una época complicada, los planes de piscina y de playa afloran casi al mismo tiempo que las inseguridades, los complejos se convierten en enemigos del sol, de la ropa ‘ligera’, y ponerse un bikini o un bañador pasa a ser un martirio para muchas mujeres. Su propio cuerpo se convierte en juez, acaba dictando a qué sitios pueden ir y a cuáles no. «Yo misma he rechazado muchos planes por no querer mostrar mi cuerpo delante de otras personas, te sientes muy expuesta y cuando no tienes una relación sana con tu cuerpo te puede jorobar el verano entero», cuenta la portavoz de ‘Weloversize’, Beatriz Romero.

Eli Quesada asegura que «muchas mujeres no van a la piscina o a la playa por no mostrar su cuerpo» mientras señala «lo triste que es que alguien se pierda un plan por la presión social que existe sobre el físico». Por subir una simple foto en bikini, la asesora de imagen recibe cientos de mensajes de mujeres dándole las gracias por «mostrar que todas pueden llevar un bañador independientemente del físico de esa persona». Su trabajo y tesón al dar visibilidad a cuerpos no normativos ha logrado que mujeres que llevan leyéndola cinco años «se hayan animado a usar un vestido o un pantalón».

«Mi madre toda mi vida me ha dicho que no lleve la falda tan corta que se me marca la celulitis o que me pusiera colores oscuros para parecer más estilizada, al final son comentarios hechos sin maldad pero que acaban haciendo mella», recuerda Beatriz Romero. Esta clase de comentarios pueden constituir una de las causas por las que al subir una foto a tu red social se plantée a que cánones se debe ajustar para que sea la foto ‘perfecta’, «a la hora de la verdad todos los comentarios que te han ido haciendo aparecen en tu mente y piensas que no vas a subir la foto porque se te ve la celulitis del culo, la estría del pecho o el pelo negro en el mentón»,ha concretado la portavoz de ‘Weloversize’.

Crítica recurrente

«A los que piensan que tratando el tema de la diversidad de cuerpos se está fomentando la obesidad solo les pido respeto, el tamaño de un cuerpo no tiene que ser objeto de conversación de nadie», dice Eli Quesada de forma tajante. La asesora de imagen pide a «todos aquellos abanderados de la salud» que analicen de dónde les viene tanto odio.

La portavoz de ‘Weloversize’ lanza una respuesta dura: «Una persona gorda no está fomentando la obesidad por ponerse un bikini y bajar a la playa o por respirar, una persona gorda tiene derecho a hacer su vida como cualquier otra». Beatriz Romero indica que «la gente a la que le preocupa tanto la salud, que piensen en la mental más allá de recomendarles hacer dieta como una solución a todos sus problemas» y denuncia que «dentro de los cuerpos gordos también se hacen clasificaciones, un cuerpo gordo de gimnasio y con unas determinadas proporciones está ‘de moda’ pero ser gorda teniendo mucha barriga está mal porque todo el mundo interpreta que no te cuidas, las personas gordas somos diversas».

Eli Quesada, Marina Llorca y Beatriz Romero persiguen lo mismo, que se acabe con la cultura del «tanto pesas, tanto vales» porque un cuerpo y una báscula no determina el valor de una persona.

TCA en cifras

Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) han aumentado entre un 18% y un 20 % en la población española en 2021, tras la huella dejada por la Covid-19, según datos proporcionados por María del Carmen Galindo, presidenta de la Federación Española de Asociaciones de familiares contra la Anorexia y la Bulimia. «No existe un censo de datos comunitario pero se calcula que el 4% de la población adolescente (desde los 14 años hasta los 20 años) en España desarrolla una TCA», ha concretado la presidente María del Carmen Galindo.

En lo referente a Málaga, Andrea Toledo, trabajadora social de Adaner (Asociación en defensa de la atención a la anorexia nerviosa y la bulimia), asegura que la organización atendió a 4.500 malagueños en 2020, 500 personas más que en los dos años anteriores.