Incontables son las botellas de vino dulce que José Melgares ha descorchado desde el año 1980. Él, junto a seis malagueños más, formaron la primera plantilla de unas bodegas que celebran hoy 50 años de historia al compás de Málaga, El Pimpi.

Las puertas de madera de estas bodegas se abrieron por primera vez hace ya medio centenar de años. La familia Cobos, una de las fundadoras de El Pimpi, recuerda como si fuera ayer el momento en el que se bajaron de su coche en la calle Alcazabilla y se dirigieron a abrir las puertas de lo que sería un porvenir más que prometedor. Desde entonces, el olor a vino dulce impregna las calles de Málaga en una invitación irrechazable para malagueños y visitantes.

Y es que a una botella de 'Málaga Virgen' y a un ligerito de pringá, simplemente, no se puede decir que no. La seña de identidad que durante estos años han ido labrándose estas bodegas la ha convertido en todo un referente a nivel mundial. De ahí que El Pimpi sea todo un embajador para la marca 'Sabor a Málaga'. "Fueron unos visionarios, El Pimpi resume todo lo que significa 'Sabor a Málaga' y va a estar siempre ligado al alma y al corazón de la ciudad", ha manifestado Juan Carlos Maldonado, vicepresidente primero de la Diputación y responsable de 'Sabor a Málaga', durante la celebración de este marcado aniversario.

Las velas que hoy se han soplado en las bodegas a golpe de abanico simbolizan años y años de ilusión y satisfacciones. "Me parecía mentira que llegaríamos hasta aquí pero mira con qué fuerza lo hemos hecho", resaltaba Pepe Cobos minutos antes de comenzar el acto de celebración de estos 50 años. "He estado todo este mes pensando en qué podría decir hoy pero es que no hay que decir nada. Todo el que llega al Pimpi ya es malagueño" ha señalado Cobos, que no ha querido dejar pasar esta festiva ocasión para agradecer "a todos los malagueños todo lo que han hecho por nosotros durante estos 50 años".

Desde su fundación, las Bodegas El Pimpi y Málaga han ido de la mano en una transformación y dinamismo constante. "Esta alianza ha ido evolucionando a lo largo de los años conjuntamente, Málaga se ha apoyado mucho en El Pimpi por su capacidad de ser una marca para la ciudad", ha apuntado el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

Tras cinco décadas de historia, los fundadores de estas populares bodegas se encuentran trabajando ya en el relevo generacional. Visiblemente emocionada estaba Elena Cobos, que se vislumbra a ella misma años atrás haciendo los deberes entre las mismas paredes que han sido testigo de cientos de historias. "He visto a mis padres sacrificarse tanto que es una responsabilidad muy grande", confiesa Elena. Los esfuerzos para estos próximos cincuenta años estarán centrados en "mantener lo que ya tenemos que no es poco. La cultura y las tradiciones de El Pimpi están más que arraigadas en la ciudad".

La sonrisa de Málaga, así define Antonio Banderas a unas bodegas que lo han visto crecer personal y profesionalmente. "Recuerdo la primera vez que me encontré con Banderas, estaba rodando tomas de sitios para la película 'El camino de los ingleses' y me quedé impresionado con su sencillez", relata José Melgares. A día de hoy, el actor malagueño es propietario de una parte de estas bodegas malagueñas: "Cuando llegaba de Los Ángeles siempre venía aquí y nunca me dejaban pagar, ahí fue cuando empecé a plantearme la posibilidad de hacerme socio para colaborar de alguna manera", ha bromeado Banderas durante la celebración. El actor ha confesado "lo absolutamente orgulloso que estoy de ser parte de esto, que viene a ratificar mi malagueñismo".

Además, el que es ya todo un abanderado de la ciudad, ha querido resaltar el esfuerzo y el trabajo que realizan a diario todos los trabajadores hosteleros y, en concreto, los de estas bodegas: "Hemos pasado una época terrible y le debemos mucho a nuestros trabajadores. Los veo desde mi balcón, bajo el sol, con mascarilla, trabajando los días de terral... todos ellos son El Pimpi".

La familia Cobos, junto a Banderas, descubriendo la escultura de Aurelio Robles. Álex Zea

Escultura conmemorativa

El culmen de la celebración de estos cincuenta años ha corrido a cargo del escultor malagueño Aurelio Robles y de la escultura conmemorativa que ha elaborado especialmente para la ocasión: "Lejos de querer representar a una persona en concreto, he intentado reflejar en ella lo que es la leyenda de El Pimpi". Robles ha descubierto hoy su obra acompañado de toda la familia de El Pimpi que ha querido acompañar a las bodegas en un día tan importante.

"He tratado de hacer hincapié en la figura de un señor que cata una copa de vino, apoyada sobre un tonel porque creo que es una imagen absolutamente representativa de este establecimiento", ha indicado este escultor, cuya obra acompañará a las Bodegas El Pimpi durante los años que le resten de historia.