En el exterior del Palacio de Congresos de Torremolinos, ya se hacía presente aquella frase que Ángel Palomino dejó escrita en su libro ‘Torremolinos, Gran Hotel’: “En la Costa del Sol, todos los días son días de fiesta”. Un grafitero mimaba con el espray un retrato del ‘Abuelo’. Así es como la familia socialista llama en la intimidad al ‘otro’ Pablo Iglesias, al que fundó hace más de siglo y medio en una taberna de Madrid la formación política del puño y la rosa. En el edificio del interior, una banda derrochaba en directo canciones de pop de los 80 hasta que las pantallas gigantes mostraron al esperado Juan Espadas con una sonrisa kilométrica. Le acompañaban en la primera línea la ministra María Jesús Montero y la principal lugarteniente de Pedro Sánchez en Ferraz, Adriana Lastra. También se veía junto a ellos al anfitrión, al alcalde torremolinense José Ortiz. Y, ante esta postal, ya nadie se atrevía a dudar que los socialistas del sur, la poderosa agrupación andaluza, andaba de celebración. Tras la tempestad, llegó el baile.

Casi nadie se acordaba ya de Susana Díaz. Y es el propio Ortiz quien rompe el hielo y le da a varios centenares de militantes socialistas la bienvenida a esa ciudad en la que, como decía Juan Goytisolo, siempre se vivía al límite. Como tantas veces le ha sucedido al propio PSOE andaluz, inmerso en la enésima reconstrucción que le encomienda su genética de peleón Ave Fénix. Es la consigna a la que se encomendó, precisamente, el nuevo líder regional socialista, Juan Espadas, en una breve intervención durante el homenaje a los fundadores en 1977 de la federación andaluza del PSOE: “Esta tierra no se entiende sin el socialismo, con la unidad es como vamos a salir adelante”, recalcó Espadas.

La primera irrupción de Juan Espadas puso el broche, con los motores del congreso ya en caliente, a un homenaje a los socialistas que estuvieron en aquel simbólico cónclave costasoleño. El nuevo secretario general sembró sendos ‘momentazos’ cuando pidió un aplauso que recordó al recientemente fallecido Isaías Pérez Saldaña o cuando anunció la recuperación para su equipo del expresidente andaluz, Rafael Escuredo, y de Amparo Rubiales: “Somos socialistas, somos Andalucía y 44 años después volvemos a Torremolinos, valió la pena”, agregó recreando el título de la obra de referencia que firmó un Escuredo que no pudo estar presente en tierras malagueñas. 

Además, Espadas recordó que “Andalucía ganó su autonomía gracias a los socialistas y le marcó el rumbo al resto de comunidades autónomas”. “Rafael Escuredo va a seguir trabajando en esta etapa en el PSOE de Andalucía, en su Ejecutiva, y lo va a hacer, además, con la compañera Amparo Rubiales”, anunció el líder andaluz del partido.  

Además, este proceso de recuperación se lleva a cabo en una época de pandemia a la que el alcalde de Torremolinos, José Ortiz, aludió con triunfalismo ligeramente metafórico: “Tras un tiempo de dificultades, los socialistas andaluces ya podemos volver a sentirnos y a tocarnos”. Igualmente, Ortiz tuvo presente al exalcalde socialista de Málaga, Pedro Aparicio, al hacer un alegato que reiteró la palabra más pronunciada, junto a la expresión ‘escucha activa’, en los últimos tiempos entre los miembros del PSOE: municipalismo.

Juan Espadas ha intentado recuperar a históricos del socialismo andaluz. Gregorio Marrero

A continuación -en la hilera de trámites previos- se ha hecho presente la emoción y la constitución de la Mesa del Congreso ha concluido con un contundente aplauso al presidente del evento orgánico, quien no es otro que el secretario general malagueño José Luis Ruiz Espejo. El antequerano se encuentra, en gran medida, de despedida y eso se hizo notar en el ambiente. Su discurso fue continuamente interrumpido por los aplausos y eso también forma parte del guion. Su figura, tan vinculada a las dos grandes derrotas orgánicas del ‘susanismo’, simboliza a los ojos de muchos compañeros suyos la generosidad de quien ha dado un paso al lado. A él no le ha dado tiempo ni siquiera de afrontar un segundo mandato y ahora comienza una nueva etapa en la Ejecutiva Regional de Espadas a la que pretende entregarse con lealtad. En pleno epílogo como líder provincial, su timbre de voz lo delata como el actor principal de un instante motivo: “Ahora hay que volver a los orígenes para emprender la renovación del partido”, señaló Ruiz Espejo sin perder de vista aquel congreso de 1977 en el que vio la luz el PSOE de Andalucía. Aquel cónclave iniciático también descolló en la misma geografía en la que Gala Dalí se hizo en los años 30 carne de historia y fetiche frente a la luz cosmopolita que tostaba sus senos desnudos.

Aquel acontecimiento congresual del socialismo andaluz fue, igualmente, evocado por quien ha sido la número 2 de Juan Espadas desde que el todavía alcalde de Sevilla decidió enfrentarse a Susana Díaz, la jiennense Ángeles Férriz, quien se desgañitó luego repitiendo que los integrantes del Gobierno andaluz del PP “son de derechas, muy de derechas”.

Fiel a su rol de política con carácter que de vez en cuando le manda un recado a Susana Díaz si hace falta, Férriz arrancó con una batería de esas frases hechas que suelen funcionar: “Qué bien le sienta al PSOE de Andalucía Torremolinos y qué bien le sienta a Torremolinos un alcalde socialista como José Ortiz; este fin de semana vamos a hacer historia porque vamos a hacer a Juan Espadas presidente de la Junta de Andalucía y somos la única opción para devolverle el rumbo a esta tierra”. Además, a la elegida para la nueva vicesecretaría general del PSOE regional el ‘andaluces levantaos’ le sirvió para prometer que “los socialistas defenderán a Andalucía ante quienes quieren hacer negocio con nuestra salud”.

En los primeros compases de este Congreso Regional, fueron ovacionados con especial énfasis dos figuras vinculadas al presente inmediato y al pasado reciente del actual Gobierno de Pedro Sánchez, la ministra andaluz María Jesús Montero y el ex responsable catalán de Sanidad en plena pandemia, Salvador Illa.

Precisamente, Illa fue de los más buscados para los ‘selfies’. Además, acapararon numerosos saludos la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, o históricos del partido como Amparo Rubiales, Carlos Sanjuán, José Asenjo, Rafael Estrella o quien será el nuevo presidente regional, el antiguo maestro granadino de Espadas: Manuel Pezzi.

Además, hubo quien –haciendo bueno el título de aquella gira de Sabina y Serrat- mató dos pájaros de un tiro y se hizo la pertinente fotografía ‘telefónica’ con dos viejas glorias: el histórico sindicalista Cándido Méndez y un expresidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla.

En los mentideros del Palacio de Congreso de Torremolinos también se hizo notar la batalla abierta en Málaga para relevar en la secretaría general de la provincia a José Luis Ruiz Espejo. Al candidato ‘oficialista’ Daniel Pérez se le vio solicitado en todo momento por compañeros de variadas corrientes que quieren participar de la integración; o respaldado por sus concejales en el grupo municipal de la capital.En cambio, a su rival, el alcalde de Ojén José Antonio Gómez, se le vio más con compañeros de su zona y alejado de otros dirigentes provinciales. Eso sí, disfruta de este congreso dispuesto a seguir ganando apoyo entre las bases de cara a unas hipotéticas elecciones primarias.