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El futuro de la arboleda de Gibralfaro divide a expertos y políticos

Mientras el equipo de gobierno aguarda un informe para actuar, algunos expertos afirman que al monte le sobra el 30 por ciento de los árboles porque hay riesgo alto de incendio y otros abogan sólo por trabajos de silvicultura y podas

El Monte de Gibralfaro y su castillo desde la zona de Conde de Ureña. Alex Zea

Los exitosos trabajos de reforestación del Monte Gibralfaro en la primera mitad de los años 40 para acabar con las torrenteras y los peligrosos arrastres de tierras, de la mano del ingeniero José Martínez-Falero, han creado un frondoso manto de Pinus halepensis o pino carrasco.

El futuro de esta arboleda es lo que divide a políticos y expertos, a la espera de un informe para el Ayuntamiento, adjudicado al arquitecto Manuel Navarro, sobre las actuaciones a seguir. Entre ellas podría estar la tala de ejemplares parar mejorar la visibilidad del Castillo de Gibralfaro.

Gemma del Corral

Sobre el asunto, la concejala de Medio Ambiente, Gemma del Corral, prefiere ser prudente y no adelantar ninguna actuación: «Hablaremos cuando estén los estudios hechos y pensado en qué se va a intervenir y en qué no». La idea del estudio, subrayó, es acompañar al que a su vez está haciendo la Gerencia de Urbanismo sobre el Castillo de Gibralfaro, «para ver qué especies estaban afectando al monumento y cuáles están en malas condiciones, algo que no se había hecho nunca».

La concejala precisó que los ejemplares que estuvieran afectando al monumento «tienen que ver con la seguridad, no con la estética y respecto al realce del monumento, si es necesario se estudiará cuando estén las infografías y los estudios hechos».

Francisco Cabrera

Para Francisco Cabrera, académico de Ciencias, de Historia y SanTelmo y experto en defensas costeras históricas de Málaga, «es un tema tan viejo que hace muchos años la Academia de SanTelmo ya presentó una propuesta para clarear el bosque de Gibralfaro que no salió adelante».

El historiador pidió que se actué «con cabeza y con expertos» y abogó porque el círculo de árboles más próximo al castillo se trasplante a otra zona del mismo monte. «Se trata de que una cosa tan importante como el Castillo de Gibralfaro se pueda contemplar desde el Puerto o la Alameda porque eso ha crecido tanto que se come la fortaleza», señaló, al tiempo que recordó que los botellones que se hacen en el monte son también un riesgo ante el gran número de árboles .

Salvador Jiménez

El presidente de la Asociación Cultural Zegrí señaló que su colectivo lleva «muchos años pidiendo al Ayuntamiento que haga una entresaca de árboles, pero se ha ido dejando». Salvador Jiménez puso de ejemplo el mirador de Gibralfaro, cuyas vistas clásicas de la ciudad no se aprecian como antes por los árboles: «Voy mucho al mirador de Gibralfaro y te cuesta ver la plaza de toros». Por este motivo pidió que se poden algunos ejemplares, «no que se talen», precisó.

En este sentido, reconoció con respecto al Castillo de Gibralfaro que «ahora mismo no se puede ver la magnitud del monumento ni desde dentro ni desde fuera», por lo que reiteró que se poden los que dificultan la vista: «No arrancar árboles sino una poda controlada».

Gibralfaro desde el Muelle Uno. Alex Zea

Manuel Olmedo

El también académico de Ciencias, Historia y San Telmo, Manuel Olmedo, que ha realizado parques como el periurbano de La Virreina y el del Morlaco y trabajos en Gibralfaro, recordó que en este monte realizó una entresaca a finales de los 90.

En cualquier caso subrayó que «al monte le sobra el 30 por ciento de los pies, de los árboles, lo que supone que el riesgo de incendio sea altísimo» y advirtió: «Con una sola colilla a menos de 30 por ciento de humedad y pendientes del 30 por ciento se quema la mitad de Gibralfaro». Para el académico, que recordó el reciente incendio de la Sierra de Mijas, «el bosque está lleno de materia incendiaria y es perentoriamente necesario hacer esa entresaca, clarear el bosque y eliminar esa masa que puede ser extraordinariamente peligrosa».

Con respecto a la visibilidad, consideró que «la contemplación del monumento no puede verse, impedida por el cinco por ciento de los árboles del bosque de Gibralfaro». Además, subrayó que, «por fortuna, la mayoría de los árboles que impiden la visión del castillo son eucaliptos que no es una especie protegida ni valiosa, roba agua y las raíces afectan a la cimentación de la barbacana y las propias torres».

En resumen, remarca: para evitar incendios de rápida propagación a su juicio sobraría el 30 por ciento de la masa forestal y para mejorar la visibilidad del monumento, el 5 por ciento.

Miguel Ángel Barba

El responsable la Asociación de Monitores Medioambientales Almijara, Miguel Ángel Barba, consideró que para calibrar el estado y necesidades de la arboleda de Gibralfaro hubiera sido más idóneo contar con un ingeniero forestal, antes que con un arquitecto: «Ingenieros forestales al pie del monte sería lo ideal», subrayó.

Además remarcó que «con la emergencia climática, lo que menos hace falta es cortar árboles».

El veterano experto medioambiental sí reconoció que hay zonas en las que el pinar es «demasiado denso» pero para esos casos bastaría con trabajos silvícolas.

Con respecto a la visibilidad del castillo consideró «ridículo, que mientras el Ayuntamiento dice que con un ‘supositorio rascacielos’ en el Puerto no se rompe el paisaje, aquí se quiera recomponer quitando».

Miguel Ángel Barba abogó por «pequeños recortes, sin necesidad de talar», por devolver al suelo el triturado de las podas, «para fijar carbono al suelo» así como por la sustitución de los eucaliptos por árboles autóctonos

Begoña Medina

Por su parte la concejala socialista Begoña Medina reclamó que toda actuación que suponga eliminar arbolado «tiene que estar bien documentada con sus informes técnicos y bien motivada, porque no tenemos que olvidar que Málaga no cumple la directiva de la OMS de número de árboles por habitante y lo que necesita es más plantación no eliminarlos».

Remedios Ramos

Por último la concejala portavoz de Unidas Podemos por Málaga, Remedios Ramos, mostró su preocupación por el futuro de los árboles de Gibralfaro: «Nosotros manteníamos que no estábamos de acuerdo y estamos sorprendidos porque la persona encargada del proyecto ha hecho una encuesta a la ciudadanía que ha desaparecido de la web porque la ciudadanía está diciendo en su mayoría que no quieren que quiten esos árboles.

Remedios Ramos subrayó: «Estamos en una era de cambio climático cada vez evidente y Málaga necesita tener arbolado suficiente». «Queremos ver cómo quedará el proyecto y ver cuantos ejemplares desaparecerán. No nos vale una tala masiva», concluyó.

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