La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja para reducir el número de víctimas y de accidentes de tráfico en las carreteras de España. De hecho, su objetivo para mitad de siglo es reducir al mínimo el número de fallecidos. Para ello, a partir de 2022 comenzará a exigir que los conductores tengan este dispositivo.

Y es que, una de las principales causas de accidente de coche es el consumo de alcohol. Es por esto por lo que será necesario contar con un alcoholímetro antiarranque. Será desde el 6 de julio cuando deberá de ser obligatorio.

La función del aparato es que el coche se quede bloqueado si se supera la tasa de alcohol permitida (0,5 g/l en sangre y 0,25 mg/l en aire aspirado, para los conductores habituales y 0,3 g/l y 0,15 mg/l para los conductores profesionales y noveles).

La UE pide que sea también para los vehículos privados

Con la nueva ley, que entrará en vigor en la fecha mencionada, el alcoholímetro tendrán que tenerlo los vehículos que se encarguen al transporte de personas. Sin embargo, la Unión Europea va a más y pide que esta norma se extienda a los vehículos privados. Sin embargo, el mayor problema que presenta es que el aparato cuesta actualmente cerca de 1.000 euros.

Además, pese a su nombre, de momento el aparato únicamente estará instalado a la conexión del sistema de arranque, con lo que no tendrá incluido el sistema que mide la cantidad de alcohol en sangre. Así pues, únicamente se tendría que conectar al sistema de arranque del vehículo.

El objetivo con esta medida es lograr que las personas que puedan dar positivo en un test de alcoholemia no cojan el coche. Para ello, la DGT argumenta que durante 2020, prácticamente la mitad de las víctimas mortales en accidentes de tráfico, concretamente el 48,7%, sobrepasaban la tasa de alcohol permitida.