José Antonio Conde es un viticultor de Mollina que lleva recogiendo la uva desde hace más de diez años y que se ha encargado de la bodega durante dos décadas. José Antonio cuenta en primera persona la dura situación que viven los viticultores por culpa de la mecanización del campo y explica que la mayor calidad se consigue cuando a la uva se la trata «a mano y con cariño». «Es muy importante la recogida de uva de calidad que se hace en cajas. Esa uva va destinada a unos vinos muy especiales, ya que son seleccionadas en el campo y se tratan con sumo cuidado y con un seguimiento de producción muy estricto», explica.

La última ola de calor sufrida en la comarca ha provocado que la uva se seque, por lo que la viña no ha conseguido coger la graduación correspondiente. Por ello, se ha tenido que adelantar la recolección de uva en Mollina, iniciada el pasado 27 de julio. Esta sequía ha provocado incluso la suspensión de jornadas de trabajo completas como consecuencia de las altas temperaturas como ocurrió el pasado fin de semana, tal y como informa el gerente de la cooperativa Virgen de la Oliva de Mollina, Germán Luna.

Con respecto a la vendimia de este año, José Antonio es claro: «De esta campaña esperamos calidad, pese a la última ola de calor que ha mermado en gran medida la cosecha. Se perderá aproximadamente un 25% o 30%, lo que supone un porcentaje muy elevado, ya que es muy difícil hacer frente a los gastos derivados del proceso de producción. Aun así, espero y estoy seguro de que nuestras uvas tendrán la calidad suficiente para conseguir unos buenos caldos con un precio justo».

Asimismo, José Antonio Conde insiste en la importancia de recoger la uva en su momento óptimo de maduración, con todas las cualidades organolépticas que precisa el conseguir un buen vino.

Este apasionado viticultor lamenta, sin embargo, el poco valor que se le otorga a un trabajo tan sacrificado: «A pesar de que llevamos unos años cobrando un poco más, sigue siendo insuficiente, además, con la pandemia, la situación laboral ha empeorado».

El año pasado, la cooperativa de Mollina registró 1.320.000 kilos mientras que este año se estima una producción un 10% inferior, situándose en 1.100.000. «La última noticia con la que me encontré esta mañana fue que en Valdepeñas se ha paralizado la vendimia. Los precios han bajado tanto que algunas empresas han decidido no recolectar. Son datos muy alarmantes», afirma con preocupación Germán Luna.

En la comarca de Antequera, tal y como detalla el gerente de Virgen de la Oliva, aún no se siente ese impacto, ya que se trata de la principal empresa productora dentro de la denominación de origen Málaga, siendo propietaria del 40% de todo lo que se califica como vino de Málaga. «Aunque a nosotros no nos afecta directamente, hay muchas pequeñas bodegas que lo están pasando muy mal por el tema del Covid. Esperamos que en este segundo semestre del año el consumo se reactive».

En definitiva, este ha sido un año duro para los profesionales que cultivan casi la mitad del vino DO Málaga Sierras de Málaga. Sin embargo, los viticultores seguirán luchando por un sector que poco a poco se reinventa pese a las adversidades.