Nuevas infraestructuras, plantas de tratamiento de agua o estudios hidrológicos. Pero nada garantiza el suministro y ni siquiera compensa la falta de lluvias que se están produciendo en pleno mes de noviembre. Un problema insólito que, entre otros, está mermando en las principales fuentes de abastecimiento de varios municipios poblacionales de la comarca de Antequera donde algunos ya están viendo mermados sus recursos hídricos o se enfrentan ante un futuro y panorama desolador que da miedo de solo pensarlo.

No es verano y tampoco se ha producido ninguna avería, pero en Campillos llevan ya una semana realizando cortes nocturnos en el suministro ante el delicado estado de los acuíferos de Majavea y Peñarrubia. Entre las dos fuentes están entrando a los depósitos unos 14 litros de agua por segundo, cuando lo habitual es más del doble. Si las reservas de agua continúan descendiendo y la lluvia no acompaña, a corto plazo tendrán que volver a intervenir con cortes «más serios y duros» o llegar incluso a abastecer a la ciudadanía con cubas y camiones cisterna. Una situación que ya es más que familiar para municipios como Fuente de Piedra o Valle de Abdalajís, donde el reparto y llenado de garrafas y botellas de agua es el día a día. Pero en el caso de la localidad villafontense, esta situación está a punto de terminar con la inminente declaración del agua como apta para el consumo humano después de más de cuatro años sin salir agua potable del grifo. Ya se están realizando las pruebas definitivas para potabilizar el agua del nuevo pozo. Los resultados están siendo satisfactorios por lo que si no hay ningún imprevisto, para finales de año se restablecerá este servicio básico.

En Valle de Abdalajís no corre la misma suerte, donde todavía soportan cortes de agua nocturnos ante la falta de precipitaciones, lo que se agrava con la disminución en el reparto de agua de Adif por todo el tema judicial. Ahora cuentan con tres camiones que transportan 25.000 litros de agua cada uno «cuando en veranos anteriores eran mínimo cuatro y ahora nos tenemos que racionalizar más aún», señala el alcalde, José Romero.

Por el momento, el acuífero que abastece a Humilladero proporciona los 600 metros cúbicos de agua diarios para consumo humano, uso doméstico, industrial y ganadero que necesita la población y los niveles de agua se están recuperando. Sin embargo, no hay verano en el que no se vean afectados por la sequía y el Ayuntamiento tenga que hacer un llamamiento a la responsabilidad en cuanto al llenado de piscinas o los riesgos de particulares. Las previsiones tampoco son halagüeñas para el alcalde, Miguel Asencio, quien recuerda el mensaje de auxilio que están lanzando al resto de Administraciones. «Si no llueve ni viene agua de otros sitios, el futuro para nuestros pueblos está muy negro». A largo plazo, todos coinciden en la necesidad del trasvase del pantano de Iznájar, que a día de hoy está paralizado a la espera de la autorización por parte del Gobierno central. De hecho, Valle de Abdalajís también ha solicitado su inclusión en el proyecto con la esperanza de que esta sea la solución definitiva que tanto ansían desde hace más de 15 años cuando las obras del AVE perforaron el acuífero del que se abastecía la localidad.