El antequerano y ecologista Fernando del Pino lleva más de 30 años subiendo al Torcal casi todas las semanas, desde que era tan solo un niño. Tal es su admiración por el mayor paisaje kárstico de Europa, que estando allí, le «sobra» el mundo entero. Como él, son muchos los amantes del paraje natural a los que les duele ver «cómo no se está cuidando» el mayor pulmón verde de Antequera, que, junto al Conjunto Arqueológico de los Dólmenes, fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2016.

Aunque a lo largo de los años han venido defendiendo su conservación, el «detonante» ha sido la ejecución de varias obras que se han conocido en las últimas semanas. Una de ellas, y quizás la más polémica por su impacto visual, ha sido la elevación de caminos con gravilla de color blanca. Aunque conservadores del Torcal han explicado que se trata de una actuación de mantenimiento que ya se ha realizado otros años y que se integrará perfectamente con el entorno, ‘los torcaleros’ lo considera esta vez desproporcionado. «Entendemos razonadamente el fin de esta actuación por el peligro que suponen los surcos y el hundimiento de muchos caminos ante el tránsito de personas, también en época de lluvias». Sin embargo, ahora son 1.500 sacos de 25 kilogramos esparcidos por 500 metros de caminos con una anchura de más de medio metro y 15 centímetros de elevación del camino. «Esto no es una regeneración de senderos, sino uno totalmente nuevo expandido y con otra capa. A este paso llenarán el Torcal de laberintos de piedra». También han denunciado el levantamiento de asientos de cemento frente al monumento natural del ‘Tornillo’ o la construcción de muros con materiales industriales en lugar de otras técnicas sostenibles. Otra petición ha sido la incorporación de guardas permanentes. «Las cámaras no son suficientes», puesto que el paraje ha sufrido varios actos vandálicos de pintura «que todavía no se han limpiado», entre otras actuaciones. De hecho, por primera vez alrededor de una veintena de personas se concentraron el domingo para mostrar su rechazo «ante la desidia de las administraciones» y llamar públicamente la atención a los responsables.

«Como sigamos así solo habrá turismo masivo, se convertirá en un parque temático y nos quedaremos sin paraje natural». El objetivo es constituir una plataforma que vele por la conservación del Torcal, lo que va unida a la demanda de recuperar un órgano de gestión con participación ciudadana que se reúna periódicamente. «Queremos un turismo ecológico y la implantación de una escuela de naturaleza. Son muchos los turistas que vienen y se terminan yendo sin saber qué es El Torcal pudiendo ser altavoces y embajadores de Antequera por el mundo».