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Las lluvias de diciembre permiten planificar las cosechas en Antequera

Los agricultores esperan que las precipitaciones no se queden solo en estos días porque si no serán un gran problema para los próximos meses

Recogida de cebolla en la Vega de Antequera. | L.O.

A diferencia de hace un año, las lluvias que han caído durante este pasado mes de diciembre están permitiendo planificar la siembra de las futuras campañas en la Vega de Antequera, algo que agradecen los agricultores. «Menos mal que ha llovido porque la situación ya era insostenible y con esta lluvia sí se puede plantear ya la siembra de muchos cultivos para la próxima campaña, aunque no arregle el problema de la sequía porque no ha llovido para que los pantanos ni los acuíferos se recuperen», manifiesta el gerente de Horticultores, Juan Antonio Romero, cooperativa agraria constituida por más de 140 socios y que lleva más de 40 años cultivando espárragos, patatas y cebollas en la Vega antequerana, en pleno corazón de Andalucía. Aún así, el agricultor espera que las precipitaciones no se queden solo en estos días porque si no «será un gran problema de aquí a dos o tres meses», lamenta.

Aunque los episodios de lluvia de finales de marzo y principios de abril pasados consiguieron sacar adelante las cosechas de primavera y verano, a lo largo del año los recursos hídricos fueron insuficientes para desarrollar de forma óptima los cultivos de regadío, como ha sido el caso de esta cooperativa que también ha sufrido en primera línea las constantes olas de calor y el encarecimiento excesivo de los abonos, fertilizantes, fitosanitarios y la energía, lo que ha elevado el coste de producción entre un 30 y 40 por ciento. En este sentido, aunque el incremento de los gastos ha permitido mantener los niveles de facturación, ha repercutido negativamente en la rentabilidad de las explotaciones.

Según explica Romero, la producción de espárrago ha disminuido en un 25 por ciento y aunque los precios han sido algo más bajos que el año pasado, se han mantenido dentro de «un margen razonable». Respecto a la campaña de la cebolla temprana, que se desarrolló entre mayo y junio, la producción ha resultado ser un 10 y un 12 por ciento más baja que años anteriores y el nivel medio de los precios no ha conseguido compensar la subida de los costes. Por el contrario, en la patata temprana o de media estación, que se cosecha a partir del 20 de junio, los precios más altos pudieron compensar la subida de costes. En cuanto a la cebolla tardía, que se recolectó entre últimos de agosto y todo septiembre, la producción se vio mermada entre un 15 y un 20 por ciento debido a los episodios de calor del verano, lo que provocó «un estrés hídrico más grande de lo normal» que afectó irremediablemente al nivel de producción. Aun así, los precios fueron «bastantes buenos» y lograron contrarrestar los gastos y la merma.

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