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La Opinión de Málaga

Ignacio Hernández

MÁLAGA DE UN VISTAZO

Ignacio Hernández

Siete años en la Colección del Museo Ruso

Museo Ruso. Álex Zea

Tarareo ‘(Sittin’ On) The Dock of the Bay’ (Sentado en el muelle de la bahía) de Otis Redding: «Sentado bajo el sol de la mañana, /seguiré aquí sentado cuando llegue el ocaso… /». Los ritmos del soul se entreveran con los lamentos de muchos malagueños impregnados en el muelle de carga del Museo Ruso, espacio museístico transformado este lunes en una estación terminal de despedida de estas preciadas obras de arte, las cuales sobre las cinco de la tarde - hora taurina donde se comienza a dirimir la suerte entre la armonía y el adiós – partían rumbo a San Petersburgo en dos grandes camiones equipados con las dudas de un futuro incierto de reencuentro.

Tolstoi en su consistente obra ‘Guerra y Paz’, en la cual se respira de forma palpable el horror de la guerra, me recuerda, referente a esta tenebrosa época de autócratas megalómanos: «que todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo». La contrariedad de no aplicar este pensamiento la observo en la cromática mirada de impotencia y pesadumbre contenida de José María Luna, director del museo, al despedir a Kandinsky, Chagall, Maiakovski.

Siete años en la Colección del Museo Ruso podría ser el título de una película por donde han pasado alrededor de 750.000 figurantes que han intervenido en esta ambiciosa producción con más de 40 exposiciones de los grandes creadores rusos –desde los iconos del siglo XV hasta las pinturas de las vanguardias del siglo XX, con una amplia temática: costumbrista, religiosa, histórica… Un film que hoy nos inunda de nostalgia y replantea ese paradójico sentir de no haber valorado en toda su transcendental dimensión las muestras tan importantes que han llegado a Málaga y ahora deploramos tras su partida. Comienzo a mover el recuerdo de estos siete años por la habitación, de un lado a otro, como si fuera un cuadro que no sé dónde colgar. Tras este sentimiento de extraño vacío, Picasso nos mira, sabiendo que pronto estará en Huelin, y nos alienta: «No sucumbas a la añoranza. Sal a la calle…, pero no viajes al pasado que duele». Hasta pronto Kandinsky, Chagall…

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