02 de diciembre de 2018
02.12.2018
Irrupción del partido de Abascal

Andalucía sigue la estela de otros países con la extrema derecha

La irrupción de Vox en el Parlamento andaluz con 12 diputados abre la puerta a partidos ultra a las instituciones españolas, siguiendo lo ocurrido ya en cámaras legislativas de países como Italia o Austria

03.12.2018 | 01:21
De extrapolarse los resultados al ámbito nacional, ya no habría cuatro grandes fuerzas políticas, sino cinco. Sede de Vox Málaga, este domingo noche tras conocerse los resultados.

La irrupción de Vox en el Parlamento andaluz con 12 diputados abre la puerta a la llegada de partidos de extrema derecha a las instituciones españolas, siguiendo la estela de lo que ocurre ya en cámaras legislativas de otros países europeos.

Treinta y seis años después de que Blas Piñar dejara su escaño en el Congreso de los Diputados, donde se sentó de 1979 a 1982, los resultados de hoy de Vox son los mejores de la ultraderecha en España en términos cualitativos porque le da una inédita representación en una de las principales asambleas regionales. De extrapolarse estos resultados al ámbito nacional, ya no habría cuatro grandes fuerzas políticas de ámbito nacional, sino cinco, contando con Vox. Resultados que este partido no tuvo cuando, en 2015, se presentó a las elecciones municipales en cientos de pueblos. Entonces consiguió 22 concejales en toda España y dos pequeñas alcaldías, la de Cardeñuela Riopico (Burgos) y Barruelo del Valle (Valladolid). No obstante, en los últimos meses ha duplicado su número de alcaldías, al afiliarse el regidor de la localidad segoviana de Navares de las Cuevas y el de Guadiana del Caudillo, en Badajoz. Ambos habían ganado los comicios con la bandera del PP. Fundado en 2013, el partido de Santiago Abascal cobró impulso después de que a principios de septiembre llenara el pabellón de Vistalegre, en Madrid, y de que varias encuestas electorales, entre ellas la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para las andaluzas, le otorgara un escaño.

A nivel nacional, el CIS estima en su último barómetro electoral que este partido podría lograr un 1,9 por ciento de los votos, lo que, en caso de superar el 3 por ciento en alguna de las circunscripciones en las que se presente –tradicionalmente es Madrid donde obtiene mejores resultados–, podría llevar la voz de esta fuerza política a la Cámara Baja.

Hace dos años, en las elecciones generales de junio de 2016, quedó como la decimosexta fuerza, con 47.182 votos, un 0,2 por ciento del total. Madrid, donde cosechó un tercio de esos votos, 16.803 y un 0,48%, y Ceuta, con 139 papeletas y un 0,45%, fueron las circunscripciones en las que logró un mayor porcentaje entonces. Muy lejos, eso sí, de los 246.833 votos que recabó en los comicios europeos de 2014, un 1,57% del total que, sin embargo, no le dieron representación en Estrasburgo. Con sus resultados de ayer en Andalucía, Vox da alas a quienes ven a la ultraderecha sentada de nuevo en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, como ya ha ocurrido en los últimos años en los parlamentos nacionales de Italia, Austria, Bélgica, Grecia, Polonia, Hungría, Finlandia o Suecia. Italia incluso cuenta tras los pactos surgidos de las elecciones de marzo de 2018 con un gobierno de coalición en el que la extrema derecha tiene un papel preponderante. En cuanto a su presencia en la Eurocámara, se colocó en tercer lugar tras los comicios europeos de mayo de 2014.

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