En los prolegómenos de la visita de Pablo Casado a Granada se han producido postales similares a las que caldearon la llegada de Pedro Sánchez -dos domingos antes- al congreso del PSOE andaluz en Torremolinos. Varias decenas de empleados públicos se han desplazado desde diversos puntos de Andalucía para reclamar la estabilidad que consideran justas en sus puestos de trabajo. Ante el Palacio de Congresos que alberga el cónclave regional de los populares, han bailado sus problemas al son de la música. A todo volumen. Han hecho el ruido que creen necesario. Es un ruido real. Un ruido de decibelios. Un ruido muy distinto al ruido interno que desde el viernes ha venido marcando el desarrollo de la cita que ha 'coronado' sin votos en contra a Juanma Moreno como el barón incontestable del sur de 'la cofradía política de la gaviota'. Ha sido, además, un paseo triunfal al que se han asomado actores secudarios con más protagonismo del deseado. Véanse la visita del viernes del vicepresidente de la Junta y líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, y la posterior llegada el sábado del gran enemigo del sanluqueño, el exdirigente naranja que ahora navega en el aparato 'pepero' de Génova Fran Hervías.     

Manifestantes a la puerta del congreso. L. O.

El PP andaluz tuvo que encajar en la primera jornada las dos 'tracas' que no iban a ser del agrado de la dirección nacional del partido. La presencia como 'invitado' de Juan Marín y la entrevista que Elías Bendodo le hizo en un sofá era considerada impropia por quienes consideraban que aún estaba demasiado fresco el ruido de las acusaciones con las que Marín señaló a Hervías y el PP nacional en relación a la filtración del polémico audio en el que el líder andaluz de Cs calificaba de "estúpido" aprobar las cuentas andaluzas en un año electoral.

En cuanto salió por la puerta del recinto granadino Marín, comenzó el otro 'show' que le molestaba al entorno de Pablo Casado. Isabel Díaz Ayuso transformó la mesa redonda de presidentes autonómicos en un nuevo baño de multitudes que la jaleaba casi tanto como al anfitrión Juanma Moreno. La presidenta de Madrid no defraudó. Aprovechó una nueva estación de la gira con la que airea su cruzada contra Génova para controlar el PP en su comunidad. Incluso, a Díaz Ayuso le vinieron bien las latentes discrepancias entre Moreno y Casado sobre un posible adelanto electoral en Andalucía. Su estribillo en plan 'vuela libre, Juanma' ha sido la canción del congreso. La banda sonora del combate de boxeo dialéctico que no fue esquivado por el secretario general del PP nacional, Teodoro García Egea.

Juanma Moreno y Teodoro García Egea. Efe

A primera hora de la mañana del sábado, Fran Hervías anunciaba en sus redes su presencia en la Granada de su alma y su corazon, lo que significaba que era el día reservado en el congreso para su compinche en la aniquilación de Cs, el murciano Teodoro García Egea. Era, por tanto, la primera de las dos jornadas reservadas a los mandamases de Génova. Y, quizás por eso, Juanma Moreno le respondió a Ayuso antes de que interviniera Egea asegurando que siempre ha sido libre. Luego, Egea lo corroboró disparando hacia más allá de Despeñaperros y aseverando que "nadie tiene que venir de fuera a decirle a Juanma lo que tiene que hacer". Y, por la tarde, Juanma Moreno volvió a sacar el tema pero ya con un rol de pacificador y le pidió a su partido que le eche el freno a los enfrentamientos internos: «Dejémonos de enredos estériles que no interesan a nadie». Sin duda, Juanma Moreno estaba limpiando las manchas del enfrentamiento antes del aterrizaje de un Pablo Casado al que, según dijo, le exigirá lo mismo que a Pedro Sánchez cuando "muy pronto sea presidente del Gobierno".

Poco después de afirmarlo, Moreno fue proclamado como presidente del PP andaluz con un abrumador 98,98% de apoyos. Y había que celebrarlo. La noche fue larga. Pasadas las diez, cuando ya se conocía el resultado, Hervías difundió otra imagen que escenificaba concordia. Era la de él mismo votando en el cónclave a la candidatura del mismo Juanma Moreno que 'mima' en la moqueta de San Telmo a Juan Marín.

Después, el exdirigente naranja difundió en su Twitter otros contenidos que admitían una lectura entre líneas o el análisis político. Sin ir más lejos, es lo que se experimentaba ante el vídeo en el que en la cena de la delegación sevillana -comandada por la 'casadista' Virginia Pérez que se impuso al candidato del PP andaluz- era aclamado al grito de 'Teo, Teo, Teo' el secretario general del PP nacional. A esas horas, daba la sensación que Teodoro García Egea tenía el don de la ubicuidad. Hay quien sigue preguntándose de dónde sacó tiempo García Egea el sábado por la tarde para hacer la subida en bicicleta a Sierra Nevada que mencionó Juanma Moreno durante el discurso previo a la coronación que ha bendecido -quizás con la nariz tapada- el aparato de Génova. Para el domingo, se había reservado la primera reunión del nuevo Comité Ejecutivo Autonómico y la posterior ceremonia con el 'Papa' Pablo Casado al que Díaz Ayuso amenaza con expulsarlo de los altares azules de 'la cofradía de la gaviota'.