La mejora de la competitividad de la economía regional pasa por la I+D+i (Investigación, desarrollo e innovación), una apuesta irrenunciable en plena transformación digital en la que Andalucía tiene margen de mejora y un futuro esperanzador si las propuestas políticas se materializan.

En una comunidad cuyo crecimiento se sustenta en gran medida en el sector agroalimentario y los servicios -con un importante peso del turismo-, empiezan a aparecer oportunidades en otras áreas como la tecnología, gracias a la atracción de grandes empresas como Google, Vodafone, Dekra, Indra, Viewnext o Solera, y el emprendimiento.

Inteligencia artificial, ciberseguridad, «blockchain» o computación en la nube son áreas pujantes, en las que destacan los ejes innovadores de Málaga, Granada y Sevilla, donde iniciativa privada y pública se han alineado para su desarrollo. Sin embargo, a la vista de los datos sobre inversión en I+D, aún queda camino por recorrer.

El gasto en I+D en Andalucía alcanzó en 2020 los 1.627 millones de euros, lo que le situó en el tercer lugar en volumen invertido, solo por detrás de Madrid y Cataluña. Con un aumento del 5,8% respecto al año anterior (la media nacional fue del 1,3%), la comunidad lideró el crecimiento de las regiones españolas, según los datos del INE.

Pese a ese incremento, el gasto por habitante se situó en Andalucía en 181 euros, frente a los 328,6 euros del promedio estatal, y las cifras de las comunidades líderes en este ámbito como País Vasco (674,5) o Madrid (607,2 euros).

Respecto al PIB, el gasto total de Andalucía en I+D se situaba en 2020 en el 1,08 por ciento, por debajo de la media nacional (1,41 %) y la mitad del País Vasco (2,2 %).

La pandemia, además de evidenciar la importancia de la investigación, ha acelerado la transformación digital y supone una oportunidad para cambiar el modelo productivo, hacerlo más sostenible y que genere empleo de más calidad. Y en esta apuesta, la I+D+i resulta clave.

Más inversión y retener talento

¿Qué proponen los principales partidos? Las propuestas, según han explicado a Efe, se dirigen al aumento de la inversión pública y privada, al refuerzo de la innovación en salud o agricultura, al fortalecimiento de los parques tecnológicos, la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa, a eliminar trabas y a evitar la «fuga de cerebros».

El PP plantea incrementar progresivamente la inversión pública andaluza destinada a I+D+i hasta alcanzar el 2% del PIB, un porcentaje que también se marca como objetivo el PSOE, que pretende forjar una gran «alianza por la innovación», mientras que Ciudadanos lo eleva al 3% al final de la legislatura.

Por su parte, Por Andalucía defiende que hay que aumentar paulatinamente la cantidad que se destina en los presupuestos a I+D para poder converger con la media estatal.

El talento investigador es crucial, y por eso abundan las iniciativas en este ámbito. El PSOE propone acciones para que los jóvenes puedan implementar su conocimiento en Andalucía y recuperar a los que la han abandonado para desarrollarse profesionalmente.

En la misma línea, el PP ofrece planes para estimular el regreso del personal andaluz y captar a investigadores de prestigio, mientras que Cs proyecta una estrategia contra la «fuga de cerebros» y para incitar a que vuelvan los andaluces que se marcharon, y Por Andalucía, un programa de retorno del talento joven «desperdigado» por el mundo.

Proyectos innovadores

También predominan las medidas de apoyo a proyectos innovadores y para facilitar la inversión. Cs quiere reformar el sistema público de incentivos para hacerlo más ágil, y crear un programa de apoyo a grandes iniciativas.

Vox plantea dar seguridad jurídica a las empresas para que puedan invertir sin trabas, pues algunas han tenido que hacer «ingentes inversiones para adaptarse a una normativa muchas veces obsoleta o simplemente inútil», y apuesta por que las ayudas públicas permitan mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

Adelante Andalucía aspira a crear un centro público de investigación para impulsar un modelo que resulte menos intensivo en consumo de energía, materias primas y generación de residuos.

Los partidos prestan especial atención a la salud: el PP plantea que acapare un 25% de la inversión; el PSOE busca potenciar la red de ensayos clínicos y la investigación biomédica y Por Andalucía, mejorar la financiación, tras «episodios heroicos» como el de los respiradores diseñados por investigadores de la Universidad de Málaga.