La normalización de la vida cotidiana tras dos años de pandemia ha hecho retroceder los índices de teletrabajo tanto a nivel nacional como andaluz. En el caso de Andalucía, solo el 5,6% de trabajadores de la comunidad teletrabaja de forma habitual, la cota más baja desde el arranque de la pandemia.

Actualmente hay 184.600 ocupados que trabajan desde sus casas, un 17,6% menos que hace un año, según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad, que califica esta tendencia como «una mala noticia en términos de flexibilidad».

A nivel nacional, un total de 1,4 millones de empleados teletrabaja en la actualidad, el 7% de los ocupados (también la tasa más reducida desde que estalló el Covid). Hace año y medio, durante el confinamiento domiciliario, más de tres millones de empleados (16,2% de los ocupados) trabajaron desde sus casas. «Durante los momentos más críticos de la pandemia, el teletrabajo ha demostrado con creces su eficacia», aseguró ayer el director de Randstad Research, Valentín Bote.

Este experto insiste en que la caída de este índice en los últimos trimestres «es una mala noticia en términos de flexibilidad», aspecto cada vez más demandado por los profesionales a la hora de buscar empleo, «lo que puede afectar directamente a la atracción y fidelización del talento».

El informe señala además como retos pendientes del teletrabajo «una vivienda adecuada, conciliación y capacidades digitales». Estos aspectos, a juicio de Randstad, pueden estar influyendo en la caída del porcentaje de profesionales que llevan a cabo su ocupación de manera remota.