La Guardia Civil condecorará a 38 personas por su participación en el rescate del cuerpo de Julen, el pequeño de dos años que en enero de 2019 cayó en un pozo de Totalán y desencadenó un operativo sin precedentes que mantuvo en vilo a todo el planeta durante casi 13 días de trabajos sin descanso. A propuesta de la directora general de la benemérita, la malagueña María Gámez, el ministro del Interior firmó el pasado 4 de diciembre la concesión de la Cruz de la Orden del Mérito del instituto armado a 28 agentes de este cuerpo de naturaleza militar; a siete miembros de la Brigada Central de Salvamento Minero de Hunosa que excavaron el túnel horizontal que llevó hasta el niño; a los ingenieros Antonio Jesús Nieto y Ángel García Vidal; y al entonces responsable del 112 en Málaga, Rafael Gálvez. En la lista de condecorados publicada el 29 de diciembre en el Boletín Oficial de la Guardia Civil no aparece ni una sola mujer pese a que en los trabajos de rescate participaron unas 300 personas.

Por categorías, la Cruz de Plata será la máxima distinción que se conceda. Sólo superada por la Gran Cruz y la Cruz de Oro, será entregada al coordinador del rescate, el comandante Salvador Jiménez, entonces capitán y todavía responsable de la Compañía de la Guardia Civil de Vélez-Málaga; al teniente Francisco David Blázquez (de la sección de Montaña de Navacerrada); y al jefe de la brigada minera asturiana, Sergio Tuñón.

Un segundo grupo compuesto por cinco guardias civiles, entre los que se encuentran tres miembros del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (Ereim) de Málaga que participaron en los descensos hasta localizar y recuperar el cuerpo, accederán a la Cruz con distintivo rojo, una de las más deseadas por ir emparejada a un aumento vitalicio del sueldo del 15%. Los 30 restantes recibirán la Cruz con distintivo blanco. Los trámites para comprobar el cumplimiento de los requisitos que exige la Orden del Mérito de la Guardia Civil entre tantas personas ha provocado que el proceso se dilate durante casi dos años.

La noticia de estos reconocimientos llega poco antes de que se cumpla el segundo aniversario del trágico suceso que se produjo minutos antes de las 14.00 horas del 13 de enero de 2019. Una llamada al 112 alertó de la caída del niño a un pozo que originariamente tenía más de cien metros de profundidad y apenas 25 centímetros de diámetro. El rescate del cuerpo culminó la madrugada del 26 de enero tras unos trabajos que incluyeron el desplazamiento de unos 85.000 metros cúbicos de tierra y rocas y la construcción de dos túneles, uno paralelo al del niño y otro horizontal que los unió a unos 71 metros de profundidad, donde Julen quedó sepultado por los restos de sedimentos que fue arrastrando durante la caída.