Protagonista del ‘boom’ turístico de las décadas 60 y 70, Torremolinos sigue siendo en la actualidad uno de los mayores exponentes turísticos a nivel internacional. El municipio costasoleño ha sabido reinventarse con los años y adaptarse a las nuevas demandas del turismo, ampliando su oferta mucho más allá de su principal atractivo: el sol y la playa.

A su clima, su patrimonio cultural y sus incontables posibilidades de ocio, se le añade un ingrediente más, su gastronomía, basada en su identidad marinera y en la cocina de cercanía. Torremolinos presume de ser la cuna del pescaíto frito, que alcanza su máxima expresión en los más de 60 chiringuitos que salpican el paseo marítimo y que ofrecen junto al mar un marco incomparable desde el que saborear las elaboraciones más auténticas, los vinos de la tierra y los cócteles más innovadores.

Los salmonetes, boquerones, calamaritos, chocos o puntillitas se ven acompañados de los tradicionales espetos de sardinas, los arroces, los gazpachos y los guisos populares, que también pueden degustarse en bares tan típicos como los de la zona del Calvario, auténticos referentes del sabor local.

Pero la oferta va más allá, con chiringuitos que a pie de playa ofrecen sabores internacionales y hacen experimentar nuevas sensaciones. Son los nuevos beach clubs.

Una apuesta por la creatividad

En Torremolinos se gesta desde hace algunos años una nueva oferta gastronómica que representa la diversidad cultural del municipio y la compatibilidad de la alta cocina con las recetas tradicionales. Son más de 300 restaurantes, gastrobares y vinotecas, como los ubicados en las encantadoras callecitas de Pueblo Blanco, en cuyos fogones se combinan la vanguardia y la creatividad con las elaboraciones de toda la vida. A través del sello de calidad Torremolinos Foodie estos templos culinarios promocionan la gastronomía más auténtica y son parada obligatoria para gastrónomos y amantes de la buena mesa.

La fusión de la innovación y la tradición también tiene su espacio en el popular ‘tapeo’, una arraigada filosofía que se puede poner en práctica en los alrededores de la calle San Miguel, en el Calvario, la Carihuela, El Pinillo, Los Álamos, Playamar, El Bajondillo o en la zona de la Nogalera, donde se mezclan los locales de comida tradicional andaluza, como bodegas y tabernas, con otros de cocina internacional. La ‘Ruta de la Tapa’ y la ‘Ruta de la Tapa de la Abuela’ son dos de las citas anuales que rinden culto a esta forma tan andaluza de disfrutar del patrimonio gastronómico.

Apertura del Mercado Gourmet

En los próximos días, Torremolinos pondrá la guinda a este amplio abanico de posibilidades con la apertura del Mercado Gourmet Sabor a Málaga, que será el primero de estas características en la provincia. Lo hará en la plaza de la Independencia, en las antiguas instalaciones del Ayuntamiento, que también acogió el mercado municipal y que, tras una remodelación completa y la licitación del proyecto, gestionará La Reserva, una empresa con una trayectoria avalada en el sector de la hostería en la provincia.

El Mercado Gourmet Sabor a Málaga ofrecerá a los vecinos y vecinas del municipio y alrededores, así como a los turistas, la posibilidad de comprar y degustar productos de la tierra en los diferentes puestos que albergará, así como disfrutar de actividades que combinan el ocio y la cultura con la gastronomía. Una apuesta por el producto local y de kilómetro cero que refuerza la propuesta gastronómica de la localidad malagueña.

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